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Un sol de justicia, que llegó a sofocar en las horas centrales del día, ha sido el mejor regalo para los cofrades en la jornada que nos ha situado en el principio de la Semana Santa 2019. Un Domingo de Ramos resplandeciente de luz y alegría ha llenado las calles de un bullicioso público que ha seguido a las dos cofradías que realizan su salida en este día,  en horario de mañana y tarde, dejando estampas verdaderamente espectaculares de la primera jornada de la Semana Mayor.

La esplendorosa mañana de primavera se abría cuando  el Señor de la Borriquita cruzó la puerta del Carmen seguido por la Virgen de la Palma, y ya por la tarde fue el Señor del Huerto y la Virgen del Rosario quienes pusieron el broche de oro a un Domingo de Ramos que ha estado  marcado por la bonanza climatológica y por la presencia en las calles de mucho público, lo que confiere  a esta fecha un carisma especial de celebración por ser un día grande de nuestra Semana Santa.

Los cuatro pasos iban bellamente exornados y con magníficos acompañamientos musicales. La única  cuita  son los escasos nazarenos que componen los cortejos, lo que obliga a que se corten las comitivas para que no se interfieran las marchas que interpretan las bandas que siguen a cada paso, hecho que desluce en gran medida los desfiles. En el caso de la Borriquita se echa de menos las nutridas filas de niños vestidos de hebreos que precedían al paso cuando este salía por la tarde, acompañamiento que se ha perdido desde que se cambio  al horario de  mañana.

Sin duda el respaldo popular que ha tenido las dos procesiones del Domingo de Ramos marca el apogeo que vive esta tradicional fiesta, aunque en otros ámbitos, como es el de los hermanos nazarenos  o costaleros, se está sufriendo un claro declive o involución que ha hecho que algunas cofradías se hayan visto muy apuradas para poder conformar las cuadrillas de costaleros y ocupar todos los sitios en los varales.

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