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Un Lunes Santo cargado de sobriedad y silencio marcó  ayer  los actos cofrades que se desarrollaron desde las primeras horas del día hasta que este concluyó pasadas las 12 de la noche. Tres convocatorias  de eventos que cuentan ya con una tradición considerable  aunque sean de los más nóveles de nuestra Semana Santa.

Arrancó la jornada a las 6 de la mañana con el Viacrucis del Cristo de las Ánimas que partió, un año más, desde su templo de la iglesia del Hospital, donde recibe culto esta imagen que llegó a nuestro pueblo a mediados del pasado siglo XX, y que desde hace ya varias décadas esta bajo el amparo  de la cofradía de la Soledad que organiza los cultos que se le dedican, así como las mejoras patrimoniales y conservación del pulcro crucificado. Como todos los años un nutrido grupo de devotos y cofrades realizaron el acto penitencial con la imagen por las calles del Barrio Bajo.

Ya por la tarde, tuvo lugar en el parroquia del Soterraño el besamanos  y traslado de la imagen de Jesús Nazareno  hasta su trono, acto que se solemniza con una procesión claustral del Señor hasta ser depositado en el artificio que lo sube hasta el paso, donde le es colocada la corona y la cruz.

El Lunes Santo es también el día de la Caridad,  la jornada en la que la más joven de las cofradías de Aguilar realiza su estación de penitencia recorriendo las calles del pueblo. Partió a las  9 de la noche desde su templo e iglesia del Beato Nicolás Alberca en la barriada del Cerro Crespo con un cortejo sobrio y silencioso que precedía al único paso con que cuenta esta hermandad actualmente, en el que lucen con especial brillantez  las magnificas imágenes  de Jesús Cautivo, la Virgen de la Concepción y San Juan Evangelista, realizadas por el imaginero cordobés Francisco Romero Zafra.

Entre las novedades que ha presentado este año la cofradía -regida por una nueva directiva y hermano mayor-, ha sido el cambio de itinerario que le ha llevado a evitar la bajada de la pronunciada pendiente de la Cuesta del Cerro, que suponía para los costaleros un evidente riesgo y peligro. También estrenaba las aplicaciones de orfebrería del trono y los hermanos llevaban cera nueva, habiéndose desechado los antiestéticos simulacros que sacó en los últimos  años.

La climatología fue muy benigna, aunque la brisa o viento arreció en algunas partes del recorrido apagando los cirios de los nazarenos. Un viento favorable parece impulsar a esta hermandad en la nueva etapa que acaba de iniciar (tras la travesía del desierto que ha sufrido en los últimos tiempos),  y que deberá guiarle con el rumbo que decidan tomar sus hermanos en la cita que tienen el próximo día 27, en el que votarán si llevan acompañamiento musical el próximo año.

Lo que decidan será determinante para  una hermandad que originariamente se proyectó como cofradía de silencio para residir en la iglesia del Hospital y sacar un crucificado sin trono, pero que, posteriormente, optó por realizar tres nuevas imágenes, sacar dos pasos y hacer una iglesia en un barrio para enraizar allí la devoción a sus titulares. Casi dos décadas lleva ya la hermandad en el Cerro Crespo y ha llegado el momento en  que debe decidir si realmente quieren  ser una cofradía de barrio, con todo lo que ello conlleva, o mantener el carácter de hermandad de silencio.

Una difícil encrucijada que determinará el futuro de la hermandad. Es  evidente que está desubicada, y por ello no puede ni debe mantener más ese impar de silencio y barrio que está  desangrándola  cada año más en el número de hermanos, costaleros, nazarenos, etc.

Si apuestan por seguir en el barrio deben darle ese carisma a la hermandad, carisma que va más allá de ponerle el necesario acompañamiento musical, también habrá que modificar horarios, itinerarios etc, y si se mantiene el silencio, habría que dejar el barrio y retomar  la idea originaria de ubicarse en la iglesia del Hospital. Si se opta por mantenerla como está, muy probablemente será de las primeras que pueda quedarse sin salir cuando arrecien los vientos de crisis cofrade que ya se otean en el horizonte.

 

Fotos de Jesús Cautivo de  Juan Reina Caballero.

Foto Jesús Nazareno. Francisco Rosa Berlanga

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