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Tras la intensa noche y madruga en el Santuario con la celebración de los actos que marcan el paso de las horas en la Romería, ya en la mañana del domingo ha tenido lugar la Misa de Romeros en el patio de la ermita, evento que marca la frontera de los dos intensos días de vivencias romeras. Tras la comida en las casas de hermandad y un poco de sesteo de descanso, se iniciaba el principio del fin de la Romería con el comienzo del camino de vuelta al pueblo.

Cuando el sol empezaba a caer sobre el horizonte de la campiña, el repique de campanas en el Santuario despedía a la Virgen que, entronizada  en la carreta de bueyes, comenzaba el regreso precedida por la larga comitiva de carrozas y caballistas que abrían camino buscando los aledaños  del puente de los Siete Ojos y la fuente del Aljamil, puntos desde donde arranca la dura y empinada ascensión al casco urbano del pueblo.

Cuando el sol se ocultaba en la lejanía entraba en el Llanete de Manuel López las primeras hermandades y se adivinaba ya más cercana la llegada de la Virgen, hecho que se produjo cuando las últimas luces de la tarde alumbraban aun el firmamento. Con noche ya cerrada las andas de la Virgen fueron tomadas por los romeros iniciándose la procesión de antorchas que la llevó hasta la ermita de la Veracruz. Sobre las 11 de la noche se ponía fin así a la Romería del 2019.

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