s

La provincia de Córdoba presenta varias zonas con riesgo alto o muy alto de desertificación, según la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) y el Gobierno de España. Concretamente, el riesgo es muy alto en una zona del término municipal de Obejo y alto para prácticamente toda la campiña sur cordobesa.

Así, practicamente toda la provincia de Córdoba está en la actualidad en condiciones de semiaridez, y estas dos zonas son susceptibles de sufrir un proceso de desertificación. En el caso de Obejo, la zona marcada en el mapa coincide con el área que fue arrasada por un gran incendio hace más de una década, que afectó a entre el 18 y el 20% del término municipal de la localidad.

En el caso de la Campiña, se trata de la comarca de la provincia de Córdoba más afectada por la erosión, según muestran la mayor parte de los estudios sobre este asunto publicados en los últimos años. Estos estudios alertan del riesgo erosivo que corre esta zona como consecuencia de la práctica de la agricultura en la que la superficie del suelo queda desnuda varios meses en la estación más lluviosa.

En el mapa del Gobierno, la desertificación afecta prácticamente a toda la campiña: a la baja, ocupada predominantemente por cultivos cerealistas, y la Campiña Alta, de terreno algo más accidentado con predominio del olivar y el viñedo.

El mapa -que se puede consultar en la web del Gobierno de España- ofrece una imagen lo suficientemente elocuente como para ser tenida en cuenta. Según la CLD, las zonas susceptibles de sufrir desertificación son las áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, es decir, aquellas zonas en las que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración (la cantidad de agua devuelta a la atmósfera en estado de vapor por un suelo que tenga la superficie completamente cubierta de vegetación) potencial está comprendida entre 0,05 y 0,65.

De acuerdo a esta definición, amplias zonas de la geografía española, y una buena parte de la de Córdoba, se encuentran potencialmente afectadas por el proceso. La desertificación es resultado de múltiples factores, entre los que están algunos que son propios de esta provincia, como las sequías estacionales, extrema variabilidad de las lluvias y lluvias súbitas de gran intensidad, los suelos pobres con marcada tendencia a la erosión, las pérdidas de la cubierta forestal a causa de repetidos incendios de bosques, la crisis en la agricultura tradicional o la explotación de los recursos hídricos subterráneos, contaminación química y salinización de acuíferos.

A estos factores, comunes en Córdoba, hay que sumar los circunstanciales de este año, en el que el Índice normalizado de precipitación (SPI) muestra en los últimos seis meses una importante sequía meteorológica (que va de -1.5 a -2) y está relacionada con la aridez; la humedad del suelo capa superficial es prácticamente nula y la evaluación diaria del balance hídrico proporciona parámetros relativos de sequedad muy alta. Queda también un cuarto factor a tener en cuenta y que se relaciona con todo esto: la posibilidad de incendios, que crece en campañas como la actual.

Se trata, por tanto, de una cuestión a tener en cuenta, puesto que puede afectar a la producción agrícola, que supone un importante bocado del Producto Interior Bruto (PIB) y que también debería tener en cuenta otro dato: según datos de las proyecciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), la provincia de Córdoba podría perder en torno a 57 litros por metro cuadrado en su media anual de lluvia (que ronda los 590 mm) en los próximos 50 años (en 2070). Cordópolis.

d