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Las Coronadas fue siempre un espacio de encuentro y convivencia desde que en las primeras décadas del pasado siglo XX se convirtió en el paseo central del pueblo, descollando sobre los dos espacios análogos como eran el Llano de la Cruz y el paseo de Oriente en la Membrilla. El solar del que fue convento franciscano de la Clarisas fue adquiriendo poco a poco su característica fisonomía a través de las distintas reformas y ajardinamientos que se le efectuaron, de forma periódica, a lo largo de la centuria pasada y primera década de la presente.

El perímetro de su jardín se convirtió en el bulevar de los pasos perdidos donde los  mayores consumían el último tramo de sus vidas rememorando los muchos años vividos. Recuerdos de un ayer que se plasma  en fotografía como ésta, fechada en la década de los años ochenta del pasado siglo XX. Un asiduo de este lugar fue el popular José “el Lucio”, que aparece en esta fotografía con avanzada edad (primero por la izquierda).