En cuanto a los daños producidos por la riada en nuestra agricultura, he observado que nos estamos fijando solamente en la viña ya que, al estar próxima su recolección cuando se produjo la catástrofe, ciertamente son importantísimos. De hecho hay viñas en las que además de perderse la cosecha sus plantas han quedado totalmente destruidas, arrolladas por la riada. Pero en su mayoría se encuentran aseguradas. Aunque dichos seguros

no cubran los daños en su totalidad y sean escasos en sus indemnizaciones.

La mayoría de nuestros olivares no están asegurados debido a que las coberturas que les ofrecen son mínimas. Y el daño en olivar ha sido al menos tan grande como en viña. Muchos de nuestros olivareros, linderos con el río Cabra y con  arroyos como el del “Pintor” o el “Arroyo Barriga” han encontrado sus olivos totalmente arrasados e incluso algunos ni los han encontrado.

Gran parte de estos oleicultores han presentado notificación de daños. Pero me temo que pueden quedar desamparados por la Administración. Ya veremos.