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No es de ahora. Los vecinos de muchas zonas del pueblo padecen estoicamente las consecuencias de la sobrepoblación de palomas desde hace más de dos décadas. La situación ha llegado a tal extremo que los daños en las fachadas y los tejados es considerable, especialmente en los situados junto a varios monumentos del pueblo. Es una pesadilla con la que los vecinos tienen que lidiar cada día desde el amanecer hasta que el anochece. Así lo muestra esta curiosa fotografía de los tejados del Soterraño con los primeros rayos del sol.