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Cada vez quedan más lejanos los años en los que el Llanete Manuel López era una gran explanada de tierra (Lejío) donde los chiquillos del barrio que conformaban las calles  (Nueva, Molinos, Mata y Saladilla) disfrutaban  de un espacio que, junto al terraplén, la Tenería y el Castillo, constituían un escenario idílico para toda clase de juegos y travesuras.

A finales de los años setenta la planicie  de tierra se acondicionó por el Ayuntamiento  como campo de fútbol con sus dos poterías y en el perímetro se plantaron árboles y se instalaron los bancos de loza que quitaron del Llano de la Cruz. A partir de entonces este lugar era utilizado por el Colegio de los Oblatos para realizar actividades deportivas con los colegiales, entre ellas, gimnasia y partidos de balompié.

Fue un clásico en aquellos años la competición que enfrentaba a dos equipos formados por padres de alumnos y maestros. Esta fotografía nos remite precisamente a esos tiempos y en ella se muestra a uno de los equipos de padres en la que es fácil  identificar a la mayoría de los que lo conformaban.

Foto: Paco Toscano.