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En los últimos días se ha difundido en los medios de comunicación y redes sociales de  la localidad varias noticias relacionadas con hallazgos arqueológicos en Aguilar que han suscitado la curiosidad sobre el origen de los mismos y su antigüedad. Ambos  elementos tienen vinculación con la acción de gobierno de uno de los alcaldes decimonónicos del pueblo, José Marcelo García de Leaniz, quien ocupaba el cargo de regente municipal en el año 1860.

En los datos aportados en esas noticias se falla claramente en su datación, ya que, en el caso de la tumba que ha aflorado en los trabajos que se están realizando en el antiguo Campo Santo de Aguilar, de la que se ha publicado que podría haberse realizado en los siglos XVII y XVIII, es evidente que la antigüedad de la misma no se puede datar con anterioridad a 1860, año en el que se inauguró el Cementerio  Municipal de San Antón.  Una observación visual induce a creer, por los materiales con que se realizó la bóveda, que dicho enterramiento se construyó muy a finales del siglo decimonónico o primeros años del siglo XX.

En cuanto a lo trozos de losas de mármol rojo y blanco que han aparecido en los trabajos que  Endesa realiza en la calle Moralejo, de los que se ha dicho provienen del Castillo de Aguilar, y más concretamente del patio de armas de recinto fortificado, también se ha errado palmariamente en su procedencia pues, está documentado que dicho material fue adquirido en la vecina localidad de Cabra, en 1860, coincidiendo con las obras de pavimentación que se realizaron  en la calle Moralejo,  siendo alcalde el propio José Marcelo García de Leaniz.

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