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No quiero “toritos en Monturque” es una  expresión que utilizaba muy a menudo un amigo, hace ya muchos años, que según  él le recordaba su madre en los días de fiesta para indicarle que se recogiese pronto y no trasnochase, y también para que se privase de las juergas con malas compañías.

Indagando el porqué de dicha perorata, ya que no le encontraba un sentido razonado,  pude precisar que si lo tenía, y que estaba referenciada en “una moda” que se dio en los años centrales del siglo XX, en los que se hizo habitual el que numerosos aficionados a los toros de Aguilar se desplazasen hasta Monturque para asistir a las becerradas que acontecían en la plaza de toros de esa localidad, sobre todo cuando en los festejos participaban toreros o maletillas aguilarenses.

Parece que se hizo habitual que dichos desplazamiento culminasen con el posterior jolgorio en los bares, regocijo que no siempre terminaba en armonía con los moradores del pueblo vecino, haciéndose célebres algunos altercados. En esta fotografía, tomada en la plaza de toros monturqueña, se identifica que los ocupan gran parte del  graderío eran aficionados de Aguilar que se desplazaron para asistir a la novillada en la que participaron los diestros aguilarenses, Antonio y Marcelo Quintero Alhama, y Vicente Titos “Rubio de la Gallina”.

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