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Compartimos esta fotografía en la que, la imagen retenida en el tiempo, nos traslada a los años centrales del pasado siglo XX, y nos sitúa en las dependencias de la iglesia del Cristo de la Salud, donde un grupo de mujeres del Auxilio Social o Catequistas procedían al reparto, entre las vecinas del Barrio Bajo, de la popularmente conocida, por aquella generación, como “Leche en polvo”.

De esta forma se socorría la carencia alimenticia que imponía la extrema pobreza que sufrieron las capas obreras del pueblo durante las primeras décadas de la dictadura franquista. El reparto de la denominada “Ayuda americana” originó imágenes de estas características en todos los pueblos y ciudades del suelo patrio.

Los niveles alimenticios que España tenía en 1935, es decir, un año antes de la Guerra Civil, no volvieron a alcanzarse hasta la segunda mitad de los años 50. A ello colaboró el reparto de alimentos de la ayuda americana, que se tradujo fundamentalmente en leche en polvo, queso y mantequilla. Productos que, durante muchos años, habían estado lejos del alcance de las clases sociales más humildes. El reparto de estos alimentos se hacía en los Colegios Nacionales, Auxilio Social, Hospital de Caridad y algunas otras instituciones benéficas.

De esta manera, si bien España quedó totalmente al margen del Plan Marshall con el que los Estados Unidos de América colaboraron en la reconstrucción de una Europa destrozada por la II Guerra Mundial (ya que España “no participó en ella”, además de que había simpatizado con los nazis debido a la cercanía ideológica del régimen franquista), la ayuda americana llegó también a nuestro país traducida en estos tres productos alimenticios y vestida de tratados de alianza básicamente militares (Bases Americanas)  y de defensa que se firmaron en 1953.

Así, en los colegios muchos niños se acostumbraron a tomar aquella leche templada a media tarde, aderezada en el mejor de los casos con una cucharadita de azúcar llevado de casa, mientras que el queso se repartía por las mañanas, coincidiendo con la hora del almuerzo, colaborando a proporcionar a los escolares el aporte calórico que necesitaban.