calle

Sucede que uno, después de llevar varias décadas, buscando y rebuscando fotos antiguas de Aguilar de la Frontera, al final (y no quiero pecar de engreído) termina malacostumbrando su vista y sus sentidos y, por más que sepa leer la belleza de todos estos recuerdos, rara vez ya se sorprende. Es normal, son miles de fotos, muchas repetidas, casi siempre los mismos escenarios y similares encuadres… así que de vez en cuando aparece un mirlo blanco, una captura jamás vista o imaginada y os aseguro que, cuando esto sucede, me siento realmente afortunado.

Es lo que precisamente me sucedió con esta fabulosa fotografía. De hecho, os confesaré que me descolocó tanto que por unos segundos pensé que ni era Aguilar. Pero me detuve en ella, entorné los ojos y pronto las piezas del puzzle fueron encajando dentro de mi cabeza. Algo cada vez me resultaba más familiar en ella, eran caras de personas que yo conocí, ya de mayores, y que, en esta imagen retenida en el tiempo, aparecen muy jóvenes.

Después de unos segundos de reflexión, finalmente me ubiqué y reconocí aquel anónimo entorno como una de las calles populares de Aguilar. Nos situamos en la Calle Membrilla, en la intersección que hace con la “Piedra Franco”, actual calle San Blas, que da acceso a la nueva plaza o jardines de Félix Rodríguez de la Fuente

La instantánea se tomó en la década de 1950. Un bonito recuerdo, tan irreconocible como revelador. Por eso, cada vez que me encuentro un documento así, no puedo evitar un rayo de felicidad en mis adentros, igual de directo que los que iluminan esta entrañable escena.