No he hablado hasta hoy porque tenía

más miedo que once viejas

Manuela Molina Castro

En estos días la nieta del muñequero me invito a un acto bastante peculiar, una señora que esta cerca de rozar el centenario tuvo el gran honor de entregar los restos mortales de uno de esos hombres que en los años treinta lucharon por la libertad en este país,  gracias a la asociación para la recuperación de la memoria histórica de mi pueblo, AREMEHISA, y a la tradición oral recuperada por dicha asociación se han encontrado las fosas comunes donde después de ser asesinados eran tirados como despojos, para quedar sepultados en el olvido.

Y es que no será hasta pasados mas de setenta años que mi abuela acumulara el valor suficiente para contar la historia de una niña que con escasos dieciséis años tubo que esconderse con el muñequero para poder sobrevivir en una huerta lejos de los ojos de los represores.  Su padre había marchado al frente a defender al gobierno legitimo de la republica y ella era perseguida por ser  hija de un republicano.

Cuenta como en las noches de luna llena se acercaba a un cerro en las inmediaciones del cementerio y como detrás de un árbol distinguía como los mataban y los dejaban caer en las fosas, relata como mas tarde el sacerdote del pueblo pide a los asesinos que los maten fuera del campo santo, y como los entraban a las fosas con unas esparigüelas como si de mercancía se tratase.

Entre los relatos mas escalofriantes que la escuche relatar queda el de  una mujer, que les increpaba asesinos, asesinos, soltadlos quitadles el alambre con el que atáis sus manos, cobardes, sois unos cobardes, renuncio a mi padre por pertenecer al cuerpo de la guardia civil. Buscaban a su marido por ser republicano, ¿dónde esta tu marido?, Si lo necesitáis buscadlo vosotros, cobardes. Estas fueron las ultimas palabras de la mujer del carcelero antes de caer cadáver en una de estas fosas. 

En la retina de la adolescente de dieciséis años quedaron los bultos cayendo en la tierra, aun tiene presente como en la distancia no podía reconocerlos y como una noche especialmente clara uno de esos cuerpos al caer le quedaron las piernas alzadas, unas extremidades que vestían unos pantalones blancos reflejados por la luna. Estas pesadillas se repetirán durante años noche tras noche.  

Algunos historiadores lo han llamado la ultima gran guerra romántica, por eso del enfrentamiento de las ideas, a mi me gustaría saber ¿que tienen de románticas las guerras?, otros la han llamado la guerra fraticida, y añaden que en esta guerra solo hubo perdedores porque se enfrentaron hermanos contra hermanos, por mi parte pienso que la guerra solo fue la consecuencia de un golpe de estado que fracaso, y que finalizo con un el genocidio de los que defendieron la libertad, con el exilio o con el exterminio en campos de concentración. Hay documentación que dice que en España hubo mas de 100 campos de concentración, donde se practicaba la clasificación masiva, la reeducación,  el internamiento ilegal y el trabajo forzoso, el ultimo fue cerrado en 1962. El general no solo exigió una rendición absoluta, sino que luego paso a represión.

Últimamente escucho como desde diversos círculos de opinión se utiliza la palabra reconciliación, con esta palabra no se pretende otra cosa que borrar de la historia a los hombres y mujeres que dieron su vida por defender la forma de existencia que habían elegido, comenzaron siendo juzgados por las leyes de justicia militar, condenados por levantarse en armas contra el orden establecido, con esto los franquistas empezaban a reescribir la historia. Los que sobrevivieron a las torturas, a los campos de concentración, al exilio, forman parte de la tradición oral que asediada por el miedo tímidamente empiezan a tomar la palabra. Porque reconciliación no significa otra que silencio, representa dejar la memoria en las fosas del olvido,  dejar abandonados los cuerpos de los que pelearon por la manumisión.

Defensores y detractores de la memoria histórica durante mucho tiempo me han censurado por tener una fascinación por el pasado, no hay nada mejor que te señalen por algo que es rigurosamente verdad, quizás porque los que me critiquen tengan manchadas las manos de sangre, no solo la derecha o la socialdemocracia, deben de tener problemas de conciencia, los verdugos los que dicen que hay que hacer borrón y cuenta nueva que es necesaria la reconciliación. Durante años se ha negado a los perdedores hablar de su derrota, se transmitió silencio, que bonita es la ignorancia, se creo una falsa memoria franquista. 

Hoy no se trata de rescatar resentimientos, ni de melancolía. Se trata de futuro, como dijo Ortega y Gasset, “el pueblo que olvida su historia esta condenado a repetirla”.

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José Pablo Cosano Espino