A continuación respondo a la primera de las cuestiones que Antonio plantea. Para no cansaros, en los próximos días contestaré las siguientes. 

 “Comentan los agricultores que lo que mejor toma el olivo es el sulfato. ¿Es bueno sulfatar varias veces al año?” 

Lo que los agricultores conocen como “sulfato”, son diversos compuestos que contienen cobre y que actualmente en su mayoría son oxicloruros. Se trata de sustancias químicas cuya función es cubrir de cobre metal la superficie de la planta, para protegerla de diversos hongos, entre ellos el repilo  (Cicloconium) y el vivillo (Gloesporium), que atacan a la hoja y a la aceituna respectivamente. La palabra “sulfato” utilizada en el sentido en que lo usan nuestros agricultores procede del primero de estos compuestos, el sulfato cuprocálcico, que es el más antiguo de los fungicidas que usamos tanto en olivar como en viña, que apareció en el siglo XIX en Burdeos, Francia.

La forma de actuación del cobre contra los hongos es “preventiva y por contacto”, es decir, el cobre debe estar cubriendo la planta antes de que se produzca la infección y actúa destruyendo la espora (semilla) del hongo se deposita sobre la hoja o el fruto.

Por lo tanto, el “sulfato” no es una sustancia que el olivo tome,  es decir, no entra en la savia de la planta ni tampoco forma parte de su nutrición.

Lo que los olivos y las demás plantas “toman” son los abonos foliares que se aplican junto con el fungicida, normalmente compuestos de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre, boro, hierro, manganeso, zinc, etc. De tal manera que si solamente aplicamos “sulfato” en el tratamiento en realidad no estamos alimentando al cultivo sino solamente protegiéndolo contra ciertas enfermedades.

En cuanto a si es bueno sulfatar varias veces al año, depende de las condiciones del cultivo y de la meteorología, ya que los hongos se propagan entre unos determinados valores de humedad y temperatura. En la Escuela de Ingenieros Técnicos Agrícolas nos decían que en un año lluvioso o en una zona húmeda lo ideal sería que el cultivo estuviera todo el año cubierto con una delgada capa de fungicida, pero obviamente esto es imposible. Como orientación general será necesario tratar todos los olivares con fungicida en primavera y en otoño y ciertos olivares una o dos veces más durante el año.

Es importante siempre respetar tanto las dosis como el plazo de seguridad de cada producto fitosanitario. 

Os recuerdo que lo interesante de estos temas es abrir debates y continuarlos, así que seguimos en contacto en “comentarios” y en huertazureragro@terra.es