Estos días, se ha cumplido el décimo aniversario de la muerte de nuestro Carlos Cano.

Se quedaron solos la morralla, el mestizo, los pobres, los jornaleros, los desheredados, los curas obreros y la sensibilidad. Ese día se quedó muda la tierra porque tantas cosas se fueron con él.

Es verdad que el que se va no se despide para siempre. Un buen amigo  me ha hecho un regalo que sabía muy especial para mí, la antología que ha salido con motivo de tan triste acontecimiento. Tan actuales las letras, tan sentida la música, tan viva la voz, tan fuerte el sentimiento y tan pronta la lágrima de escucharlo.

Porque en la voz ronca de Carlos estaba la seriedad de lo andaluz. La rabia que a tantos nos produce el ser andaluz, y sin embargo la atadura emocional por nuestra tierra. Tan amada como aborrecida. Porque esos son los grandes amores, los que nos saben provocar el amor y el odio en el mismo día. Amaba a Andalucía por encima de todo, por eso se sentía con tanto derecho a criticarla y a pedirle un paso adelante.

 “Esta es la canción, un- dos- ustedes tienen

Sol gracia pa vivir, vino, playas y flamenco…..

Sí, mucha gracia pa derramarla por las vendimias del Roselló

Viva la gracia de Andalucía, con pasaporte de emigración”

 Creo que escribiste esas letras cuando saliste a trabajar en la vendimia para costear el parto de tu hija Amaranta. Cuántas bondades teníamos, pero un  padre se tenía que ir a Francia para que su hija tuviera un nacimiento digno. Desgarradora canción, para mí la que más, y mira si tienes.

Sin embargo ni a él ni a los que sentimos ese remolino de sentimientos por nuestra tierra nos hubiera gustado nacer en otra.

Porque los inconformistas somos así, siempre queremos más. Siempre sabemos que hay más, y siempre intentamos dar más.

Demasiado corazón para soportar tanto. Granada ha perdido a los mejores siendo jóvenes y fuertes, con bríos para darle más grandeza y más universalidad. Granada es una perla chica que tiene en cada destello un mimbre y un aroma rezumando poesía y profundidad.

Por siempre en nuestro corazón, Carlos Cano, por siempre con nosotros, los que fuimos en ti y en tu música. Por tu voz cantábamos lo que  no sabíamos escribir, En tu malafollá granaína, vimos que Andalucía no es todo pandereta y sin embargo…ninguno más andaluz que tu.

Reivindico el rótulo de la calle que se te concedió en Aguilar y que creo aún no se ha puesto, porque nadie ha cantado a esta tierra como tu, y porque tu concierto en la Plaza de San José ha sido de lo más memorable que se nos ha ofrecido aquí. En otros tiempos, cuando se apostaba por la Cultura, por las letras, por la sensibilidad y a los poetas se les daba su sitio y se le concedían pensiones vitalicias. Cuando se iba a Madrid para pedir el nombramiento de nuestros monumentos como HISTÓRICO-ARTÍSTICOS. En otros tiempos Carlos, cuando se te trajo a ti y a tantos y se les pagaban los conciertos y no nos tiraban el nombre por el suelo, como le pasó a otro Carlos que también vino a darnos su maestría y lo despedimos con desprecio. Después de haber hecho desde el salón de plenos del ayuntamiento las coplas de su ser. Otros tiempos Carlos, otros que muchos de los que ahora son no conocieron….Pero yo sí. Nosotros los que quedamos sí, y eso no nos lo quita nadie. Lo mismo que a ti no te quita nadie el haber sido el cantor de nuestra tierra y el dignificador de lo andaluz.

Reivindico el nombre de tu calle para mi pueblo y para todos los de Andalucía porque te lo debemos todos. El que tenga oídos que oiga, y que no los tenga…ese que no intente oír siquiera que se le nota mucho la falta.

En tu memoria, y con mi mayor emoción y agradecimiento, escucho tu música como en un santuario y se me escapan las lágrimas como entonces. Hace tanto, cuando tú andabas con tu desespero con el mundo. Yo aquí voy siguiendo con el mío.

Ramona Zurera Maestre


Imagen: asociacioncarloscano.blogspot.com