Queridos Melchor, Gaspar y  Baltasar, os pido un minuto de vuestro tiempo para leer esta carta en una noche en la que tanto trabajo tenéis. Mi nombre es Nano, no recuerdo el día en que vi por primera vez la luz, ni tampoco recuerdo si estaba en una casa al calor del hogar o si, por el contrario, nací en un descampado y deambulé solo por el simple hecho de no nacer de raza. Mi  primer recuerdo es de un 4 de enero, en la calle Moralejo, yo iba detrás de un chico, uno de esos que no tienen respeto ni por ellos mismos. El mal llamado humano me dio una patada y yo chillé por el daño que me hizo.  Pero, aun así, seguí tras él, llamando su atención. Los coches pasaban por mi lado a punto de atropellarme. Por allí pasaban una mamá y un papá paseando a su perrito. Al verme me cogieron en brazos y me llevaron a su casa, me dieron de comer hasta que no pude más, no recuerdo cuantos días llevaba sin comer ni tampoco los días que hacía que no probaba un agua tan cristalina. Después de varios arrumacos, noté un calorcito en mi cuerpo, estaba en el brasero. De vez en cuando salía de él para agradecer a mis nuevos amigos el ser, por primera vez, querido. Esa noche dormí a pierna suelta, o mejor dicho, a pata suelta, toda la noche en una camita abrigadito con las mantitas de mi nuevo colega. Al día siguiente me llevaron al médico de perros, un señor muy amable que me hizo un chequeo, ¡estaba sanísimo!, sólo un gran resfriado de haber  pasado varias noches durmiendo en la calle, nada que no se pueda curar con unos antibióticos. Este señor dijo que tenía tres meses, cuatro como mucho, que sería un perrito de talla mediana y que pesaba 5 kilos y algo. Cuando llegué a casa y dijeron mi nombre por primera vez, moví mi rabito, ¡¡¡estaba tan contento!!! Soy muy cariñoso, juguetón, mi pelo es suave,  soy de buen comer y me encantan los niños. Pero mis nuevos amigos no pueden cuidarme mucho tiempo y pensé que como vosotros sois magos, podríais traerme, en esta noche de ilusión, unos nuevos amigos que me quieran, me cuiden y sea para ellos uno más de la familia. Yo, a cambio, tengo para darles mucho amor y prometo ser su más fiel amigo. Esta noche me iré a dormir prontito y soñaré con esa nueva familia que tanto espero. No quiero robaros más tiempo, que os queda una noche larga en la que repartir alegría y felicidad. Sin más, se despide de vosotros …. NANO                        



   P.D. Si alguien quiere adoptarme que se ponga en contacto con mis nuevos amigos en el tfno. 957 660 501


    Recordad que un animal de compañía es un ser vivo, no es un juguete que cuando te cansas tires a la basura o abandones en cualquier parte. La persona que adopte un perrito adquiere con ello una responsabilidad y un compromiso.