Esta vez el autobús no iba tan lleno como otras veces, y eso que el secretario del club se encargó de recordarnos a todos que esta carrera computa. (A buen entendedor …). Sería que como era domingo, al día siguiente había que trabajar. Sea como fuere disfrutamos de la que hasta ahora ha sido la San Antón más numerosa en número de inscripciones (cerca de 9.000) y en participación (casi 4.000 atletas terminaron la prueba) sobre una distancia de 8.700 m.

Mercedes García Moreno, nuestra única representante femenina, cumplía años (todos fuimos discretos y ninguno le preguntamos cuántos), Antonio Aguilera era desde el viernes anterior abuelo por segunda vez, y ambos acontecimientos fueron festejados en el camino de ida. Jaén nos esperaba con una noche estupenda, no hacía mucho frío, y el ambiente era magnífico; tanto es así que hasta el conductor del autobús se animó y participó en la prueba.

De tiempos no hablamos, no porque fuesen malos (Francisco Javier Alhama, el mejor de los nuestros, con 33:49 era décimo en su categoría) sino porque no es una carrera para hacer buenos tiempos debido a la gran cantidad de atletas que participan y que impiden muchas veces mantener un ritmo constante, sobre todo en la salida y en las calles estrechas del centro histórico de Jaén. Pero todos acabamos bien, contentos. Habíamos sido parte activa de una de las carreras más bonitas en las que un aficionado al atletismo puede participar, no sólo por el entorno por el que discurre la prueba, sino por la multitud de jienenses que durante todo el recorrido no dejan de darte ánimos, de alumbrarte con sus antorchas, de cerrarte el camino igual que a los ciclistas cuando van a coronar un puerto importante, de ofrecer los más jóvenes la palma de su mano para que los saludes; de darte las gracias por hacer de la nocturna de San Antón una de las carreras más singulares a las que uno puede acudir y con ello conseguir que sea declarada Fiesta de Interés Turístico Andaluz.

Después del bocadillo y el refrigerio (después de esperar un rato al conductor para que nos abriera el autobús), de vuelta a casa y a descansar que el lunes había que trabajar.