La Casa de Cerezo

Tal como anunciamos hace algún tiempo, concluidos los relatos republicanos iniciamos una nueva sección dedicada a la historia de Aguilar. Una sección destinada a divulgar la cotidianidad en la vida y gobierno del pueblo a lo largo de los siglos, centrándonos en los aspectos menos conocidos y reconocidos del mismo.

La he denominado Páginas de Historia y en ella transcribiremos y comentaremos los textos extraidos de ese gran diario de la vida local que constituyen las actas capitulares, sin más pretensión que la de dar a conocer retazos de la vida pública de los aguilarenses que nos precedieron en el tiempo, tal como la plasmaron los escribanos del Cabildo en los legajos para conocimiento y lección de las generacioes posteriores.

Por estar inmersos en las conmemoraciones del bicentenario de la plaza de San José he elegido para el primer capítulo la transcripción de un texto que nos aporta noticias inéditas sobre los avatares que supuso la construcción de este emblemático enclave urbano de Aguilar. su lectura nos descubre a un nuevo personaje – Juan Gabriel López Cerezo- que, junto al Corregidor  Pedro Antonio González de Canales, el  médico y síndico Teodoro Escobar y Núñez y el alarife Francisco de Paula Ruiz, constituyen el segmento humano más involucrado en la encomiable labor que supuso levantar el monumental recinto.

Del preclaro  y hasta ahora  desconocido caballero decimonónico hemos descubiero que era natural de Caravaca en el reino de Murcia y que vino hasta el pueblo cabecera del señorío para ejercer el oficio de mayordomo del Marqués  de Priego. Fue recibido como miembro de la Santa Hermandad estando ya resideindo en nuestro pueblo, lo que certifica que pertenecía a la élite social de su época.  Los datos revelados en la lectura del legajo resaltan su implicación personal y económica en la tarea de rematar la construcción del ochavado recinto y dos de sus accesos -las actuales calles Don Teodoro y Granada-. De su entrega personal cabe resaltar el tributo que supuso levantar los edificios en varios solares que existían en la plaza, llegando a completar así las fachadas de la misma, incluida la del solar existente entre la Casa Consistorial y la calleja que iba a la plazuela de la Torre ( Arco de don Teodoro), además de donar los terrenos necesarios para delimitar la actual calle Granada desde el arco hasta la esquina con  la calle Silera, convirtiéndose así en el mayor poblador de la zona. Con estos antecedentes podemos convenir que se trata de una de las figuras claves en la historia del monumento más conocido de Aguilar.

De entre los edificios que levantó, quizás  el más significativo sea la casa que limita con el Ayuntamiento, ya que esta intervención pudo suponer la conclusión del proyecto constructivo de la plaza, tal como muestra la singularidad arquitectónica que presenta esta casa con respecto  a las demás del recinto, circunstancia que pudo estar determinada por los  avatares que conllevó su construcción, tal como recoge el texto. A través de los documentos gráficos reunidos se puede apreciar la evolución estética de este edificio, mostrándonos la realidad que debió presentar desde su origen hasta el primer tercio del siglo XX, en el que se aumentó el número de balcones buscando una mayor similitud con la estética del conjunto.

Una vez conocido el texto  y la incidencia del personaje revelado, no es aventurado sañalar a dicha casa  con el sobrenombre de “la casa de Cerezo”,  aunque desonocemos si llegó a habitarla personalmente.

Este texto se recoge en el acta capitular correspondiente al mes de julio de 1810, Legajo 122.

En este cabildo se vio por los señores que lo compone un memorial dado por don Juan Gabriel López Cerezo vecino de esta villa en la que expone que a virtud del trato verbal que hizo con D. Pedro Antonio González de Canales , corregidor que fue de esta villa sobre cederle el sitio que esta villa tenía señalado en la Plaza Nueva con la zanja y obra hecha en la casa esquina a la calle de la Plaza que sale a la iglesia de los Desamparados  y las medianerías de las Casas Capitulares y Real Cárcel, principió el susodicho a efectuarla a sus costa acopiando materiales para su construcción fiado en que se le había de habilitar el correspondiente título de propiedad para su seguridad, lo que no se había verificado por haber ocurrido la ausencia del dicho D. Pedro Antonio de Canales marchado a otro destino, y a efecto de que lo ocurrido constase al Ayuntamiento lo hacía así presente y suplicaba que para la continuación de la obra que ya llevaba principiada y había de continuar hasta su conclusión se le habilitase de un documento que justificare la pertenencia y propiedad del citado terreno demandando con lo demás que en dicho memorial aparece, el cual visto por dichos señores y enterados de la certeza de los referido , trató unánimemente acordar darle como efectivamente le dan y darán al referido D, Juan Cerezo graciosamente y sin interés alguno el solar que está a la espalda de la Cárcel  y Casas Capitulares y da frente a la calle que sale a la plazuela de la torre con la varas que hoy tiene de cerca adentro y conforme se haya al presente demarcado. Así mismo se le dan y darán las medianerías de las paredes de dichas casas capitulares y Cárcel con la pared entera que da vista a la plaza de San José, sin más interés y obligación que la de que el D. Juan Cerezo ha de hacer casas a su costa que formen y pueble la citada calle, perfeccionando y concluyendo el cuerpo que cae a la citada plaza, guardando la misma uniformidad y frontispicio que tiene las Casas Capitulares, cuya donación de la tierra y solar y de lo que hay obrado  le hace este Ayuntamiento por contemplarla justa y arreglada con respecto a el beneficio que resulta a el pueblo de que se forme y pueble citada calle , se quite la oscura rinconada que hace, que lo es propiamente un sitio de asechanzas se abrigue la cárcel que se haya desamparada por dicho sitio despoblado por no haber habido poblador para ello a pesar de las diligencias que se han hecho, y con atención también a que el mencionado don Juan Cerezo ha sido  el poblador mayor de referida Plaza Nueva, contribuyendo al adelanto de dicha obra de mil maneras útiles al público y a que la plaza haya salido con la hermosura, aspecto y uniformidad que tiene y haber cedido graciosamente el mismo D. Juan el terreno que comprende toda la calleja que desde la plaza se dirige a  la Calle Silera y con todas las cláusulas necesarias para su mayor validación…………

Antonio Maestre Ballesteros