El 11 de febrero de 1873 las Cortes, constituidas en Asamblea Nacional, proclamaron por 258 votos a favor y 32 en contra la I República en España. De este modo, se culminaba un ciclo revolucionario que cinco años antes había acabado con la monarquía borbónica de Isabel II. Sin embargo, la experiencia republicana fue corta, no llegó al año, y llena de problemas y dificultades. Durante su vigencia, cuatro presidentes la dirigieron: dos catalanes, Figueras y Pi i Margall; y dos andaluces Salmerón y Castelar.

Según Díaz del Moral, en casi todos los pueblos de la provincia, al conocerse la instauración de la nueva forma de gobierno, los republicanos se limitaron a recorrer las calles disparando al aire o contra determinadas casas sus armas de fuego, si bien en nuestra localidad constata un incidente mayor: el incendio de una casa. Inmediatamente, se reintegran en su puesto los concejales elegidos por sufragio universal en 1871, cesando los nombrados por el gobernador civil. Se respetan, eso sí, los cargos anteriores al 25 de diciembre por lo que Manuel Maldonado vuelve a la alcaldía. Asimismo, se dicta un bando por el que se comunica al pueblo la renuncia de Amadeo y la proclamación de la República, al tiempo que se anuncia el repique de campanas y la iluminación general por término de tres días. Igualmente, se pide que se publique otro bando para la formación de un batallón de Voluntarios de la República y que se forme un retén compuesto de 32 vecinos honrados para el mantenimiento del orden público, cuyo jefe será Manuel Serrano Tizón. Por último, como es habitual, se producirá una serie de ceses y nombramientos.

En mayo de 1873, se celebran unas elecciones legislativas que permitirán la configuración de unas cortes constituyentes. En ellas, estará el aguilarense Jerónimo Palma y Reyes (1846-1913) como representante del distrito de Lucena.

Algo más tarde, tendrán lugar unos comicios municipales en los que, de un total de 3451 electores, votarán 2141. Como consecuencia, el 24 de agosto de 1873, se constituirá una nueva corporación, presidida por Luis López y Jiménez.

Poco más dará de sí este ayuntamiento. El panorama en todo el país es demasiado convulso para que la normalidad presida ningún ámbito de la nación. Los acontecimientos se precipitan y el 3 de enero de 1874 el general Pavía, a lomos de su caballo, entra en las cortes y da al traste con la primera experiencia republicana.Tras el golpe, su primera medida fue convocar a los notables de los viejos partidos; de esta reunión salió nombrado jefe de gobierno el general Serrano.

En Aguilar de la Frontera, el 6 de enero de 1874 fuerzas de la guardia civil, al mando del teniente Manuel de San Pedro, entregan al alcalde un oficio: disolución del Ayuntamiento y nombramiento de una nueva corporación, cuya cabeza visible será José Heredia y Vida.

Cayó la república, pero no los republicanos. A pesar de todo lo sucedido en esos once meses, el 11 de febrero figurará siempre como una fecha mítica en el imaginario colectivo republicano. Por ello, era tradicional que los muchos simpatizantes que había en la localidad se reunieran en fraternal comida para celebrar el inicio de un sueño que muchos de ellos verían rebrotado el 14 de abril de 1931.

 Diego Igeño Luque

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