Ha resultado difícil identificar el momento que recoge esta curiosa fotografía en la que lo primero que nos llama la atención es el nutrido grupo de personas que aparecen en la misma, sobre todo la de los niños y niñas con una altura y edad similar. La fecha podemos situarla en la década de 1950, y el lugar de reunión el patio  de la iglesia del Cristo de la Salud, elevada por esos años a la categoría de tercera parroquia de Aguilar.

Aunque no lo parezca, el instante recogido pudo obedecer a los momentos posteriores de la celebración de la misa donde todos o la mayoría de los niños presentes habrían recibido la Primera Comunión, siendo acompañados por un grupo de mujeres vinculadas con este templo. 

Todo indica que la numerosa prole de chiquillos eran moradores del Barrio Bajo, y no resulta difícil identificar por sus rasgos a muchos de esos niños, ya como personas mayores, conocidas para todos. Igualmente sucede con el grupo de las, por entonces jóvenes catequistas, que acompañan a los niños.

Es imposible, ante la visión de la realidad  que nos muestra esta fotografía, el no establecer la comparativa de la forma y maneras  en que actualmente se celebra este acto religioso, envuelto en boato y despilfarro,  en contraposición a cómo lo vivieron y vistieron nuestros mayores.