Incidencia de los sucesos de saqueo religioso de 1936 en las imágenes Nazarenas de la provincia de Córdoba

 

  • Devoción e iconografía

La devoción a Jesús que lleva la cruz a cuestas camino del calvario o Jesús Nazareno es hoy universalmente admitida y está presente en todas o casi todas las celebraciones pasionistas. El Nazareno cuenta con tanto arraigado devocional y está tan identificado en las celebraciones de Semana Santa, que no solo designamos con esta palabra al mismo Jesús que lleva sobre sus hombros la cruz, sino al cofrade que, llevando también una cruz penitencial o un cirio, acompaña en las procesiones de Semana Santa a las diferentes Imágenes Sagradas.

La justificación evangélica de esta devoción se recoge en el escrito de San Juan quién narra que fue el propio Jesús quien cargó con la Cruz:

 

Y en esto se hicieron cargo de Jesús. Él, llevando a cuestas su cruz, salió para un lugar que llamaban la calavera  en arameo Gólgota); y allí lo crucificaron con otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio.

Pilatos mandó, también, escribir un letrero y ponerlo en la cruz; decía “El Rey de los Judíos”. ( Jn. 19-17-19)

Sin embargo, los evangelios sinópticos de Marcos, Mateo y Lucas, sostienen una visión distinta al describir que Simón de Cirene fue forzado por la soldadesca a llevar el Madero (Mt. 27-32). San Marcos nos aclara que Simón era “el padre de Alejandro y Rufo, quien venía del campo” (Mc. 15-21); mientras que San Lucas añade que “le cargaron con la cruz para que la llevara en pos de Jesús” (Lc 23 -26).

Los exegetas, comenzando por Orígenes, intentaron demostrar que ambas versiones,  la joánica y la sinóptica, son perfectamente conciliables, si se admite que Simón de Cirene tomó la cruz cuando cristo ya no tenía fuerzas para seguir llevándola.

Las dos variantes que narran los evangelios tuvieron su representación en el arte, aunque la de Simón de Cirene cargando con la cruz, se produjo fundamentalmente en el arte Paleocristiano, Prerrománico y Bizantino, a partir de la Baja Edad Media, el arte Occidental, con un sentido dramático más desarrollado, quiso efigiar a Jesús Llevando por sí mismo la cruz, ayudado o no por el Cirineo.

 

Desde el siglo IV al XVI, es decir, desde el arte Paleocristiano hasta las postrimerías del gótico, la manera usual en que los artistas representaron al Nazareno camino del Calvario fue abrazando el stipes o travesaño largo de la cruz, conocido popularmente como Nazareno con la cruz  “al revés”. La iconografía del Nazareno con la cruz a cuestas, es decir, portando la cruz sobre su hombro izquierdo, tendiendo ambas manos hacia el patíbulo o travesaño corto de la cruz, mientras el travesaño largo discurre por detrás de la figura, arrastrándose por el suelo y siendo sostenido su extremo por Simón de Cirene no aparece en el arte español hasta el último tercio del siglo XV.

Sobre este último modelo iconográfico copió toda la estatuaria cofrade que propagó la devoción nazarena en el contexto pasionista de la Semana Santa cordobesa desde mediados del siglo XVI, y esta misma representación iconográfica presentaban las imágenes titulares de las cofradías Nazarenas que se vieron afectadas por la ola iconoclasta.

El arraigo devocional a la iconografía de Jesús Nazareno en la capital y pueblos cordobeses tuvo como vértice las celebraciones pasionistas de Semana Santa, y más concretamente la erección de las cofradías Nazarenas cuya implantación cronológica y territorial se desarrolló en un espacio de tiempo que abarcó desde el último tercio de la centuria del quinientos, en la que se fundó la cofradía de la capital (1579), y las primeras décadas del siglo XVII en las que se constituyen las últimas cofradías en las poblaciones de menor entidad de la zona norte de la provincia[1].

En las décadas de 1580 y 1590 se crean las cofradías Nazarenas en las principales poblaciones de la Campiña cordobesa: 1586 Cabra; Baena 1589; Montilla 1590, Priego 1593;  Monturque 1596, Lucena 1599, Aguilar 1593, etc. Entre los años finales del siglo XVI y primeros del XVII se erigen, entre otros pueblos, en Castro del Río, Montemayor, Fernán Núñez, La Rambla, Montoro, Pozoblanco  y Palma del Río[2].

A pesar de ser las últimas en constituirse de las tres cofradía matrices de la Semana Santa: Veracruz; Soledad; Nazareno, se produjo un intenso y generalizado sentimiento devocional hacia estas Imágenes entre los vecinos de cada pueblo, que llevó a que la iconografía Nazarena acaparara desde ese tiempo el fervor religioso pasionista en toda población.

La supremacía devocional se tradujo un enriquecimiento patrimonial que llevó a que, tanto Imágenes como cofradías, acumularon verdaderos tesoros artísticos en las diversas facetas del arte religioso; imaginería; bordados, orfebrería, templos… Caracteres muy similares en cuanto al arraigo devocional, preeminencia patrimonial y supremacía cofradiera, presentaban estas hermandades e imágenes cuando se produjeron los luctuosos hechos cuyo estudio centra este trabajo de investigación.

 

  • La proclama golpista como escenario de los actos de saqueo religioso

El denominado “asunto religioso” se convirtió en uno de los elementos que más convulsionaron el panorama político-social, Nacional y local, durante todo el periodo republicano, y en mayor medida, si cabe,  durante el bienio republicano –socialista. El intenso enfrentamiento de la Jerarquía eclesiástica contra el nuevo sistema político a consecuencia de la pretendida laicización del Estado, tuvo su reflejo más dramático en la división irreconciliable que sufrió la sociedad española durante el primer tercio del siglo XX.

Entre los poderes fácticos que presentaron mayor oposición al régimen republicano se situó la iglesia, si bien es cierto que se dieron casos, como el del cardenal de Sevilla, Illundaín, quien en su pastoral de 30 de abril de 1931 aconsejaba a los fieles acatamiento a las Autoridades republicanas. Todo lo contrario a lo que promovió el resto de la Jerarquía Católica encabezada por el Cardenal Segura, Primado de Toledo, cuya postura antirepublicana le acarrearía el destierro en Italia.

La contrariedad con que la Iglesia recibió al nuevo sistema interpeló la magnanimidad con que el pueblo llano, principalmente la clase obrera, acogió el cambio político, esperanzados en que este traería consigo una mejora del aciago estado en el que malvivía el proletariado agrario y clase obrera en general. Posturas tan divergentes sustentaron un rudo enfrentamiento que, desgraciadamente, se saldó con pérdidas humanas, patrimoniales, de libertad, etc.

Mucho se ha escrito del aforado anticlericalismo del que hicieron gala los partidos obreros nada más instaurarse el sistema republicano. Es un hecho incuestionable la contrariedad con que las clases populares vieron el posicionamiento de la Iglesia con respecto a la República. Una frase: la Iglesia se mantuvo asociada, una vez más, y también en el plano ideológico, con las clases más ricas, en una España de demasiados pobres[3], sintetiza el distanciamiento entre clero y masa obrera en unos años de especial convulsión política, generando una hostilidad en ambas partes, que dio contexto a la dramática situación, de tintes violentos, que produjo los lamentables actos de saqueos de templos, asesinatos de religiosos, etc.

Este caldo de cultivo fue punto de partida para que en los meses y años siguiente a la instauración del régimen republicano la virulencia anticlerical arreciara, alimentada por posicionamientos antisistema de la derecha más recalcitrante, bajo cuyo paraguas se cobijaba la Jerarquía eclesiástica, y un exaltado movimiento obrero, cuya radicalizada ideología encontró en la “bestia negra” de la Iglesia, al más maligno de los agentes antirrepublicanos.

La aprobación de la Constitución de 1931, cuyo artículo 27 proclamaba que: todas las confecciones religiosas podrían ejercer sus cultos privadamente y las manifestaciones públicas de culto debían de ser, en cada caso, autorizadas por el Gobierno, enconó aún más las posturas y desató no pocas trifurcas entre el Gobierno y la Iglesia Católica.

A esta polémica se sumaron las cofradías de Semana Santa que, en muchos casos, gobernadas por individuos de convicciones antirrepublicanas, se adhirieron al posicionamiento beligerante que mantuvo la Iglesia contra la República, y decidieron no sacar las procesiones, algunos años, bajo el argumento de la falta de seguridad[4].

La victoria de la coalición de Izquierdas en las elecciones gubernativas de 1936 puso   de relieve, nuevamente, las belicosas relaciones entre el mundo obrero y el clero, en unas fechas muy cercanas a la celebración de la Semana Santa.  La incertidumbre, el miedo y  la duda, estuvieron presentes en el ambiente cofrade de pueblos y ciudades, y ello justificó que en la mayoría de las poblaciones no se celebraran las procesiones en ese año.

Este antagonismo se hizo más rudo a raíz de la normativa que instaba a retirar de los lugares públicos, incluidas la escuelas, los elementos religiosos. El enfrentamiento fue tan visceral que se denominó a esta cuestión como “la guerra de los crucifijos”. La crisis alcanzó tal dramatismo que muchos estudiosos han considerado que  esta cuestión supuso el punto de inflexión en la “batalla religiosa” que precedió a la Guerra Civil.

Aún así, los hechos más luctuosos con respecto a la pérdida de patrimonio cofrade en la provincia tuvieron lugar a raíz de la proclamación golpista del 18 de julio de 1936. Desde ese momento se desató una oleada iconoclasta que asoló la provincia de norte a sur  y de este a oeste, cuyo saldo en el ámbito patrimonial cofrade fue verdaderamente desolador.

Iglesias, ermitas, conventos, etc. fueron pasto de las llamas y la destrucción bajo la sinrazón del odio generado por el enfrentamiento estéril. Tanta rabia generó el  fundamentalismo de la Jerarquía eclesiástica, y tanto escarnio había acumulado en la masa obrera, arengada por idealismos libertarios, que la sublevación golpista prendió la llama de la barbarie.

El fracaso del golpe de Estado provocó una sangrienta Guerra Civil que acabarían ganando las fuerzas subversivas en detrimento del régimen republicano, derogado tras la proclamación de la dictadura franquista. Estos episodios sucedieron de forma desigual en la provincia cordobesa, constatándose pueblos y zonas que quedaron rápidamente en manos de los sublevados –librándose así de actos vandálicos-, y otros que resistieron la algarada golpista durante semanas, meses y años. Los pueblos que se mantuvieron leales a la República, todos ellos bajo comités revolucionarios provisionales, fueron los  más afectados por los sucesos iconoclastas, y consecuentemente, con la perdida de su patrimonio histórico-artístico y  religioso.

Un estudio pormenorizado de lo sucedido en cada pueblo nos ha permitido dibujar un mapa que revela claramente las zonas geográficas provinciales con mayor incidencia de sucesos que supusieron la pérdida de patrimonio religioso. Si dividiésemos la provincia en cuatro grandes territorios podríamos verificar cómo los pueblos con mayor incidencia de hechos iconoclastas pertenecen todos al  territorio que permaneció bajo el “control” del ejército republicano: Sierra, Valle del Guadalquivir, Campiña Baja; mientras que las poblaciones que sufrieron menos incidentes se encuentran en el espacio  controlado inmediatamente por los sublevados: Campiña Alta y Subbética.

 

  • Demarcación geográfica e incidencia por pueblos

Actualmente  conforman el conjunto de la provincia cordobesa un total de setenta y seis pueblos y un número importante de núcleos o aldeas. En este estudio abarcamos solamente las poblaciones con jurisdicción propia, ya que de las aldeas no contamos con información suficiente que nos permita valorar la incidencia que en ellas tuvo los hechos de la Guerra Civil, ni la perdida patrimonial y religiosa que pudieron sufrir.

Los pueblos que constituyen actualmente la provincia son los mismos que existían en el periodo cronológico que abarca este trabajo. Tan elevado número impide hacer una exposición generalizada del tema, por lo que hemos recurrido a fraccionar el territorio provincial, valiéndonos para ello de la demarcación territorial que presenta en la actualidad con las siguientes Mancomunidades: Los Pedroches; Valle del Guadiato; Alto Guadalquivir; Bajo Guadalquivir; Campiña Sur, Valle del Guadajoz ; Subbética.

Mención aparte merece  la capital cordobesa en la que no se registraron hechos iconoclastas, lo que ha permitido conservar la Imagen Nazarena primitiva, una talla datada en el último tercio del siglo XVI.

Los Pedroches

Su ubicación territorial en la zona norte de la provincia, y por tanto, en el espacio geográfico que se mantuvo por más tiempo bajo la “Autoridad” republicana, condicionó que en la totalidad de los pueblos que constituyen actualmente esta división territorial sucediesen acontecimientos que produjeron destrucción del patrimonio religioso. Forman esta Mancomunidad un total de diecisiete pueblos con una característica demográfica común, al tratarse de entidades con un número de habitantes bastante reducido, a excepción de Hinojosa del Duque y Pozoblanco, que responden a poblaciones mayores.

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Alcaracejos Destruido Carlos Bravo Nogales, Sevilla .1944.
Añora Destruido Imagen devocional
Belarcarzar Destruido Antonio Castillo Lastricci, Sevilla, 1940
Cardeña Destruido Imagen devocional
Conquista Destruido Imagen devocional
Dos Torres Destruido Juan Martínez Cerrillo, Córdoba 1952
El Guijo Destruido Imagen devocional
El Viso de los Pedroches Destruido Imagen devocional
Fuente la Lancha Destruido Imagen devocional, Jaén 1957
Hinojosa del Duque Destruido Este pueblo cuenta con dos nazarenos: el primero de E, Casterá Mesía, Valencia 1954 – y el otro de Antonio Castillo Lastrucci, Sevilla.
Pedroche Destruido Imagen Popular del siglo XIX
Pozoblanco Sucedieron hechos que  no afectaron al Nazareno Imagen del siglo XVII
Santa Eufemia Destruido Devocional
Torrecampo Destruido Manuel Romero Ortega, Torrecampo,  1951
Villanueva de Córdoba Destruido Amadeo Ruiz Olmos, 1953
Villanueva del Duque Destruido José Borrego, Arganda del Rey, 2003
Villaralto Destruido Imagen devocional

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp 265 -292. Ayuntamiento de Córdoba. Elaboración Propia

 

Tal como refleja el cuadro, todos los pueblos de la demarcación sufrieron hechos que acabaron afectando a las imágenes Nazarenas. Tan solo se salvo el Nazareno de Pozoblanco, obra anónima del siglo XVII que recibe culto en la capilla del Hospital.

La reconstrucción de los templos dañados o destruidos, así como algunas de las imágenes que albergaban, se realizó a lo largo de los años de posguerra en un periodo de tiempo bastante dilatado, ya que, al tratarse de poblaciones pequeñas, les supuso  mayor esfuerzo esta tarea. Este periodo abarca una orquilla que oscila desde el año 1940 a mediados de la década de 1950, y en algún caso, como el de Villanueva del Duque, la Imagen que se realizó en la posguerra ha sido sustituida por otra más reciente[5].

El condicionante poblacional pudo influir para que muchas de las Imágenes adquiridas respondiesen a las llamadas devocionales. Estas Imágenes están realizadas en materiales como la escayola o pasta de madera, permitiendo su reproducción seriada y el  abaratamiento de los costes. Carecen de interés artístico.

También se dieron en esta demarcación algunas formulas par sustituir las imágenes desaparecidas que se repiten puntualmente en otras zonas, como por ejemplo: lo ocurrido en Hinojosa del Duque donde se repuso la Imagen destruida con dos  Nazarenos que procesionan en la actualidad; lo ocurrido en Villanueva del Duque donde la Imagen que se repuso tras la guerra ha sido sustituida recientemente por otra más moderna; o lo ocurrido en Torrecampo donde un maestro de escuela de la localidad  realiza la talla del Nazareno que sustituyó al desaparecido en la Guerra Civil[6].

 

Valle del Guadiato

Conforman esta Mancomunidad un total de once pueblos con características poblacionales similares a la anterior, al tratarse de núcleos con un número de habitantes bastante reducido. También  es similar su ubicación geográfica al encuadrarse dentro de la zona norte de la provincia. A estos caracteres se suma el hecho de que permanecieron durante bastante tiempo bajo el control de los republicanos, lo que ocasionó que en la  totalidad de los ellos se registrasen episodios iconoclastas.

 

También en la reposición de las Imágenes destruidas también tuvo gran similitud con la demarcación de los Pedroches, ya que la mayoría de las adquiridas responden a Imágenes devocionales. Un paralelismo casual fue, también, el hecho de haberse salvado tan solo una Imagen primitiva de ser destruida.

En el caso de Peñarroya – Pueblonuevo que contaba con dos templos parroquiales por haberse unificado ambas poblaciones en 1927, los hechos tuvieron como único escenario la parroquia de Peñarroya, donde se destruyó el Nazareno antiguo, conservándose la Imagen de la iglesia de Pueblonuevo realizada en el primer tercio del siglo XX[7].

De los Blázquez conocemos que se trajo de la población pacense de Valverde de Llerena un Nazareno para ocupar el sitio del destruido, y este fue sustituido posteriormente por la Imagen actual de carácter devocional.

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Belmez Destruido Antonio Castillo Lastrucci, Sevilla
Fuente Obejuna Hechos iconoclastas pero  afectaron al Nazareno Imagen del siglo XVII
Espiel Destruido Imagen devocional
La Granjuela Destruido Imagen devocional
Los Blazquez Destruido Imagen devocional
Obejo Destruido Imagen devocional
Peñarroya – Pueblonuevo Destruido Imagen devocional
Valsequillo Destruido Imagen devocional
Villaharta Destruido Imagen devocional
Villanueva del Rey Destruido Imagen devocional
Villaviciosa de Córdoba Destruido Se trajo una de Córdoba

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 295-314. Ayuntamiento de Córdoba. Elaboración  Propia

Alto Guadalquivir

Comprende esta Mancomunidad la parte más oriental de valle del río y la constituyen un total de ocho poblaciones. Son pueblos con una demografía mayor que los de la sierra, y este hecho incidió a la hora de reponer las imágenes desaparecidas, ya que prácticamente todas, menos una, se realizaron por escultores o imagineros reconocidos.

Como hecho excepcional encontramos la reposición de dos Nazarenos en  Bujalence, al presentar la cofradía de este pueblo la peculiaridad de haber contado con anterioridad a la Guerra Civil con dos imágenes, una de culto y otra de procesión, y ambas ser destruidas.

También hemos documentando en esta demarcación, en el pueblo de Villafranca,  la reposición de una Imagen destruida con otra antigua traída de un templo de córdoba. Está Imagen, procedente del convento de la Encarnación, fue sustituida nuevamente en el año 1943 cuando llegó la actual talla de Castillo Lastrucci. En 1985 el Nazareno cedido por las monjas de la Encarnación  de Córdoba se transformó en la actual Imagen de Jesús Rescatado[8].

En este zona se produjo uno de los pocos casos, tan solo dos hemos datado en toda la provincia, en los que la Imagen del Nazareno sufrió mutilaciones a consecuencia de los hechos iconoclastas, pero pudo ser reconstruida posteriormente. Así ocurrió en Cañete de Torres[9].

También contamos en este territorio con un ejemplo, como ocurrió Belmez, donde la Imagen que sustituyó a la destruida en la Guerra Civil ha sido reemplazada por otra de mayor mérito artístico, realizada, en esta ocasión, por el imaginero cordobés Antonio Bernal Redondo en 1992[10].

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Adamuz Destruido Antonio Bernal Redondo, Córdoba, 1992
Bujalance Destruidos Juan Cristóbal, Almeria, 1940, el Nazareno de altar, y A. Castillo Lastrucci, el de procesión
Cañete de las Torres Dañado parcialmente Recompuesta por Amadeo Ruiz Olmos, Córdoba 1941
El Carpio Destruido Antonio Castillo Lastrucci, Sevilla 1943
Montoro Destruido Pío Mollar, Valencia 1940
Pedro Abad Destruido Devocional de un taller de Madrid
Villa del Río Destruido Amadeo Ruiz Olmos 1941
Villafranca Destruido Antonio Castillo Lastrucci 1943

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 317-341.Ayuntamiento de Córdoba, Elaboración  Propia

Bajo Guadalquivir

Con un total de seis pueblos esta Mancomunidad acoge tan solo una población menor, Guadalcazar,  presentando las restantes una demografía media cercana a las cinco mil habitantes, y una gran población, Palma del Río, que supera los veinte mil. En todas ellas, menos en la Carlota y Gaudalcazar, sucedieron hechos bélicos con incidencia en el patrimonio cofrade, y más concretamente en las imágenes Nazarenas.

De las imágenes actuales la del Almodóvar del Río es la más moderna, ya que, la que se trajo en 1941 para sustituir a la desparecida, realizada por un seguidor del escultor valenciano Pío Mollar, se quemó en el incendio fortuito que asoló en 1991 la parroquia de la Inmaculada Concepción[11]. La imagen actual es una réplica de la desparecida.

 

En el caso del Nazareno de la Carlota, realizado en 1941, no sustituyó a ninguna Imagen anterior, ya que hasta ese año no contó la Semana Santa de este pueblo con la iconografía del Nazareno.

En esta demarcación encontramos un nuevo caso, el Nazareno de Hornachuelos, donde  la Imagen desaparecida fue repuesta por otra procedente de un templo cordobés. En este ocasión se trataba del antiguo Jesús de la Sangre de la iglesia de San Nicolás de la Villa  de la capital cordobesa. Imagen que fue sustituida posteriormente por la actual talla,  realizada por el salmantino Damián Villar entre 1958 a 1960[12].

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Almodovar del Río Destruido Miguel Ángel González  Jurado, Córdoba 1991
Guadalcazar Conservado Realizado en el siglo XVIII
Hornachuelos Destruido Damián Villar, 1958-1960
La Carlota   Talleres Santa Rufina de Madrid, 1941
Palma del Río Destruido Pío Mollar, Valencia 1941
Posadas Destruido Antonio Castillo Lastrucci, Sevilla 1938

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 345-359. Ayuntamiento de Córdoba, Elaboración  Propia

Campiña Sur

Entre los doce núcleos urbanos que conforman esta Mancomunidad encontramos ejemplos de todas las características demográficas: pequeñas poblaciones como La Victoria, San Sebastián de los Ballesteros y Monturque; pueblos  medianos como La Rambla, Santaella, Montalbán, Montemayor; otros mayores como Fernán Núñez y Aguilar de la Frontera; y pueblos como Montilla y Puente Genil que superan los veinte mil habitantes el primero y los treinta mil el segundo. De todos ellos tan solo se vieron afectados con sucesos iconoclastas Fernán Núñez, Montemayor y Puente Genil, y solamente los dos primeros perdieron sus imágenes antiguas. En el caso de Santaella se sustituyó la antigua Imagen del Nazareno en 1941 pero por razones de estética.

Estos condicionantes permitieron conservar un considerable elenco de Nazarenos atribuidos a los imagineros más sobresalientes de la Escuelas Escultóricas Granadina y Sevillana de los siglos XVII y XVIII.

 

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Aguilar  de la Frontera Conservado Atribuido a José de Mora, Granada, finales siglo XVII
Fernán Núñez Destruido Manuel Cerquera, Sevilla 1944
La Rambla Conservado Juan de Mesa Velasco, Sevilla, 1622
La Victoria Conservado Escuela granadina de 1878
Montalbán Conservado Realizado en 1643
Montemayor Destruido Juan Martínez Cerrillo, Córdoba 1938
Montilla Conservado Atribuido a Juan del Mesa el Mozo, 1590
Monturque Conservado Atribuido a Bernardo de Mora, Granada 1662
Moriles Conservado Procedente de un convento lucentino, obra el siglo XVIII
Puente Genil Conservado Atribuido a Pedro Freila de Guevara, 1622
San Sebastián de los Ballesteros Conservado Escuela granadina de hacia 1800
Santaella Conservado en la aldea de la Guijarrosa Manuel Vergara Herrera, Sevilla 1940

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 363-416. Ayuntamiento de Córdoba, Elaboración  Propia

Valle del Guadajoz

Cinco poblaciones forman esta Mancomunidad con pueblos pequeños como   Valenzuela, medianos como Castro, Espejo y Nueva Carteya, y una gran población con más de veinte mil habitantes como Baena.

Todas ellas sufrieron con gran virulencia los altercados iconoclastas, y todas, menos Baena, perdieron sus Nazarenos primitivos. En el caso de Espejo la Imagen solo fue mutilada por lo que pudo ser reconstruida posteriormente por el imaginero Juan Martínez Cerrillo en 1940[13], caso similar a lo ocurrido en Cañete de las Torres.

En esta comarca se constata el segundo caso donde el Nazareno que sustituyó al desaparecido fue realizado por un maestro de escuela con inquietudes artísticas. Se trata del Nazareno de Valenzuela[14].

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Baena Conservada Miguel de Perea, Sevilla 1720
Castro del Río Destruida Antonio Castillo Lastrucci, Sevilla 1951
Espejo Destruida y reconstruida Juan Martínez Cerrillo, Córdoba 1940
Nueva Carteya Destruido Juan Cristóbal Gonzáles Quesada, Almería 1940
Valenzuela Destruido Eugenio García Pino, Valenzuela 1942

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 419-441. Ayuntamiento de Córdoba, Elaboración  Propia

Subbética

 

Como última demarcación damos a conocer lo sucedido en la Mancomunidad de la Subbética. Se encuentra ubicada en el sur de la provincia y la constituyen catorce poblaciones, entre las que se hayan las más grandes del conjunto territorial de la provincia: Cabra, Priego de Córdoba y Lucena; y  otras de las más pequeñas como: Fuente Tojar, Zueros y  Palenciana.

Es sin duda la zona en la que menor incidencia tuvo los sucesos iconoclastas, debido a que sus poblaciones fueron las primeras que quedaron bajo el control de los sublevados. Tan solo Doña Mencía sufrió la quema del templo parroquial, y la pérdida del Nazareno que recibía culto en dicho templo[15]. Estos hechos constituyen, además, el único caso en la provincia donde los sucesos iconoclastas se produjeron con anterioridad al año 1936, convirtiéndose en un precedente aislado de lo sucedido tras anunciarse el golpe de Estado[16].

Dichas circunstancias permitieron conservar en este ámbito territorial las primitivas imágenes Nazarenas de cada Pueblo, exceptuando al referido de Doña Mecía, que fue repuesto en 1940 con una talla realizada por el imaginero valenciano José Estellez[17]. Entre los Nazarenos  conservados se pueden admirar algunas de las tallas más antiguas de la provincia, como constituyen: el Nazareno de Lucena y Priego, ambas realizadas en las décadas finales del siglo XVI.

 

PUEBLO NAZARENO ANTIGUO AUTOR DEL ACTUAL
Almedinilla Conservado Escuela Granadina del siglo XVIII
Benamejí Conservado Escuela Granadina del siglo XVIII
Cabra Conservado Juan de Mesa el Mozo, siglo XVII
Carcabuey Conservado Escuela granadina 1659
Doña Mencía Destruido José Estellez, Valencia 1940
Encina Reales Conservado Escuela Granadina siglo XVIII
Fuente Tojar Conservado Taller local del siglo XVII
Iznajar Conservado Escuela Granadina siglo XVIII
Lucena Conservado Finales del siglo XVI
Luque Conservado Escuela Granadina siglo XVII
Palenciana Conservado Siglo XIX
Priego de Córdoba Conservado Pablo de Rojas 1592
Rute Conservado Escuela Granadina siglo XVII
Zuheros Conservado Escuela Granadina de 1700

 

Guía Artística de Córdoba y su Provincia, pp. 445-529. Ayuntamiento de Córdoba, Elaboración  Propia.

 

 

Como epílogo mostramos un resumen del conjunto de imagineros que trabajaron en la reposición de las Imágenes Nazarenas desaparecidas durante la Guerra Civil en la provincia de Córdoba, así como el número de obras que realizó cada uno. Completamos el trabajo con unas breves notas biográficas de los imagineros relacionados.

Como forma expositiva los hemos agrupado por los lugares donde realizaron su trabajo, que en algún caso, como el de Ruiz Olmos, no coinciden con la escuela escultórica a  la que perteneció.

 

ESCUELA SEVILLANA

 

Un total de cuatro imagineros residentes en Sevilla trabajan en la reposición de Imágenes en la provincia de Córdoba. Entre ellos destaca Antonio Castillo Lastrucci, sin duda, el imaginero más prolífico en realizar Nazarenos para la provincia de Córdoba durante los años de posguerra. Hemos contabilizado en este apartado al sevillano Manuel Vergara Herrera aunque su obra, el Nazareno de Santaella, sustituyó en 1940 al anterior pero por cuestiones estéticas, ya que en este pueblo no se dieron sucesos iconoclastas.

 

IMAGINERO NAZARENOS REALIZADOS
Antonio Castillo Lastrucci 8
Carlos Bravo Nogales 1
Manuel Cerquera Becerra 1
Manuel Vergara Herrera 1

 

Datos Biográficos

  • Antonio Castillo Lastrucci. Sevilla (1882 – 1967). Se formo en el taller del escultor Antonio Susillo y completó su formación en la Escuela de Artes Aplicadas y oficios Artísticos de la capital Hispalense. Viajó a París y Madrid para adquirir mayor conocimientos. Está considerado el imaginero más fecundo de la Semana Santa de Sevilla de todos los tiempos. A través de su gran taller, en el que trabajaron entalladores, carpinteros, sacadores de punto, doradores, etc. realiza una ingente cantidad de esculturas, muchas de las cuales vinieron a reponer las desaparecidas durante la Guerra Civil en gran parte de las provincias andaluzas. Su obra se extendió también por la geografía Nacional y el extranjero[18].
  • Carlos Bravo Nogales. Sevilla (1915 – 1985). Comienza sus estudios en el colegio salesiano de Sevilla en 1925. En ellos desarrolla sus cualidades artísticas como alumno de José Alarcón, maestro del taller de escultura de los salesianos.  En estos talleres permaneció Bravo Nogales durante su primera etapa de maestro de escultura hasta que instaló su propio taller en 1943. A partir de ese momento desarrolló una intensa producción que imágenes que se encuentra repartidas por toda la geografía Nacional, entre ellas, varias, en la provincia de Córdoba[19].
  • Manuel Cerquera Becerra, nació en Alcalá en la primera década del siglo X X. Es uno de los imagineros sevillanos que reponen muchas de las imágenes desaparecidas  durante la Guerra Civil en Andalucía. Entre sus obras más conocidas se encuentra el Cristo de la Salvación de la cofradía de la Soledad de San Buenaventura de Sevilla, El Sagrado Corazón de la iglesia parroquial de Béas en Huelva, La Virgen de la Soledad de Mairena, etc.
  • Manuel Vergara  Herrera, imaginero y pintor sevillano del siglo XX, estuvo vinculado a la Hermandad de San Roque de Sevilla para la que realizó las imágenes titulares en 1937. Fueron sustituidas por las actuales, pasando el Nazareno a Santaella y la dolorosa a Alacena. Entre su produción se encuentran imágenes como el Cristo del Amor de San Juan de Aznalfarache, virgen de los Dolores de Mijas, Virgen de la Misericordia de Bollullos del Condado, etc.

 

ESCUELA CORDOBESA

 

Dos son los imagineros con residencia en Córdoba que más trabajan  en la reposición de los Nazarenos destruidos: Juan Martínez Cerrillo y Amadeo Ruiz Olmo. También hemos contabilizado como escultores cordobeses a los maestros Nacionales Eugenio García Pino y Manuel Romero Ortega, pues, aunque solo se les conoce como escultores las obras del Nazareno de Valenzuela y Torrecampo, respectivamente, por ello deben ser considerados como tales. Los dos últimos imagineros responden a escultores cordobeses contemporáneos que han renovado imágenes de las realizadas en los años de posguerra..

 

IMAGINERO NAZARENOS REALIZADOS
Juan Martínez Cerrillo 2 y 1 recomposición
Amadeo Ruiz Olmos 1 y 1 recomposición
Eugenio García Pino 1
Manuel Romero Ortega 1
Miguel Ángel González Jurado 1
Antonio Bernal Redondo 1

 

Datos Biográficos

  • Juan Martínez Cerrillo nació en Bujalance (Córdoba) en 1910. Contando con seis años trasladó su residencia a Córdoba. Estudió en la escuela de Artes y Oficios y en el taller de Rafael Díaz Fernández. Es, sin duda, el imaginero cordobés más destacado de posguerra. Murió en 1989 dejando una gran producción de imágenes repartidas por toda la provincia de Córdoba, así como por otras de Andalucía y España.
  • Amadeo Ruiz Olmos. nacido en 1913 en Valencia estudio en la Escuela Superior de Bellas Artes de esta ciudad. Con 24 años, y en plena Guerra Civil, 1937, traslada su residencia a Córdoba donde permaneció hasta su fallecimiento. Desde la capital cordobesa realizó una numerosísima obra imaginera y escultórica que se reparte por toda España y algunos países del extranjero. Es, junto a Martínez Cerrillo, y escultor más prolífico de Córdoba en los años de posguerra.
  • Miguel Ángel Gonzáles Jurado, imaginero  contemporáneo cordobés.
  • Antonio Bernal Redondo, imaginero contemporáneo cordobés.    

 

ESCUELA VALENCIANA

 

De esta escuela hemos datado tres escultores que trabajaron durante los años de posguerra en la reposición de imágenes Nazarenas para la provincia cordobesa. Posiblemente fueron más, ya que se sabe que el Nazareno que sustituyó al que se destruyó en Almodóvar del Río lo realizó un discípulo de Pío Mollar, pero no hemos podido determinar su identidad.

 

IMAGINERO NAZAENOS REALIZAD0S
Pío Mollar 2
E. Casterá Mesia 1
José Estéllez 1

 

Datos Biográficos

  • Pío Millar Franch, nació en Valencia en 1878 y se formó en los talleres de escultura de esta ciudad, donde instaló su propio taller, del que saldría una importante producción de escultura civil y religiosa. Murió en 1953.
  • E. Casterá Mesia, escultor valenciano del siglo XX
  • José Estellez Herrero, pintor y escultor valenciano, (1925 – 2005)

ESCUELA MADRILEÑA Y CATALANA

 

En este epígrafe podríamos encuadrar la mayoría de las imágenes denominadas devocionales, procedentes de talleres como los de Olot, en Gerona, y los Talleres Santa Rufina de Madrid. En todos los casos son imágenes seriadas, cuyo modelo o plantilla original fue realizada por un escultor no documentado.

Sí vamos a recoger los nombres de tres imagineros o escultores que, aunque no son oriundos de la capital de España, desarrollaron en ella su labor artística, y por lo tanto, podemos considerarlos dentro de dicha Escuela. Se trata del almeriense Juan Cristóbal González, el salmantino Damián Villar, y José Borrego, natural de Arganda del Rey. Los tres cuentan con  Nazarenos en la provincia cordobesa.

 

IMAGINERO NAZARENOS REALIZADOS
Juan Cristóbal González 2
Damián Villar 1
José Borrego 1

 

Datos Biográficos

  • Juan Cristóbal González Quesada, nace en Ohanes (Almería) en 1897 y muere en Madrid en 1961. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Granada y trabajó en el taller de Mariano Benlluire. Cuenta con una gran producción escultórica e imaginera. Entre las esculturas que realizó destaca el monumento a Julio Romero de Torres de Córdoba.
  • Damián Villar González, escultor e imaginero salmantino nacido en 1917 y fallecido en 2003. estudió en Salamanca y Madrid y ejerció como profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. Volvió a Salamanca en 1950 y desde esta ciudad realizó una prolija producción imaginera.
  • José Borrego, escultor madrileño contemporáneo.

Concluimos este trabajo precisando que fueron  cincuenta y una las imágenes de Jesús Nazareno que fueron destruidas o dañadas durante los sucesos reseñados en la provincia de Córdoba. Sin duda superó largamente al número de imágenes que se destruyeron de otras iconografías como Crucificados, Yacentes, Cristos de las Columna, etc.

Antonio Maestre Ballesteros


[1] ARANDA DONCEL, Juan. Historia de la Semana Santa de Aguilar de la Frontera siglos XVI al XX. pp 70-71. Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera

[2] Ibidem.

[3] TARIFA FERNANDEZ, Adela, “Aproximación histórica a la Semana Santa de Úbeda” (1923 -1942). Actas del III Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa, p. 425.

[4] La supresión de las procesiones ocurrió fundamentalmente en los años 1932 y 1933. Con la llegada de los Partidos de derechas o Centro al poder  volvieron a salir en los años 1934 y 1935

[5] Guía Artística de Córdoba y su Provincia, p. 291. Ayuntamiento de Córdoba

[6] Ibidem. pp 265 -292

[7] CAPDEVILA GÓMEZ. Antonio Miguel. La Pasión de Córdoba tomo III, p. 122, Ediciones Tartessos

[8] ARANDA DONCEL, Juan. La Pasión de Córdoba, tomo III, p. 575. Ediciones Tartessos

[9] Guía Artística de la Provincia de Córdoba, p. 325. Ayuntamiento de Córdoba

[10] Ibidem. p. 317

[11] Ibid. p. 345

[12] Ibid. p. 351

[13] OLMEDO SANCHEZ, Yolanda. La Pasión de Córdoba, tomo IV p. 213. Ediciones Tartessos.

[14] PÉREZ SERRANO, Manuel. La Pasión de Córdoba, tomo IV, p. 583. Ediciones Tartessos.

[15] ARANDA DONCEL, Juan. La Pasión de Córdoba, Tomo  V, p. 174. Ediciones Tartessos.

[16] La iglesia parroquial de Doña Mencía  se quemó en el mes de septiembre de 1932.

[17] ARANDA DONCEL, Juan. La Pasión de Córdoba, Tomo V, p. 184. Ediciones Tartessos.

[18] MUÑOZ ROMERA, Fátima. “La obra en Córdoba del imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci”. Arte, Arqueología e Historia (Córdoba) Nº 6 (1999).

[19] LÓPEZ, Pedro. “Redescubrir a Bravo Nogales en el Crucificado de la Caridad.”. El Vía crucis, p. 16. Cofradía del Santísimo Cristo de la Caridad en su Vía crucis. Pozoblanco, Córdoba.