Tengo que reconocer que no soy un gran aficionado al flamenco, aunque sí me considero una persona interesada en todo lo relativo a nuestro pueblo. Un gran cantaor y un perseverante estudioso de este noble arte, Francisco Jiménez, Frasquito “El Lobo”, se acercó a mí para que le ayudase a buscar información sobre una persona completamente desconocida en Aguilar: Ángel Pericet Carmona. ¡Cual ha sido mi sorpresa al descubrir a este aguilarense, iniciador de una saga de extraordinarios “bailaores” definidores de la Escuela Bolera Andaluza.

Gracias a internet he podido descubrir algunos hitos de su biografía: Nació en Aguilar de la Frontera en 1875 y murió en Madrid en 1944. Desde los 19 años se dedicó a la enseñanza del baile en Sevilla, donde instaló varias academias, una de ellas, la última, en la Plaza de Zurbarán, que heredaría su hijo Ángel Pericet Jiménez. Tras una gira por América, en 1932 se trasladó a Madrid para continuar su carrera artística, sin olvidar su magisterio. En la corte abrió una academia en la calle Encomienda número 10, donde permaneció hasta su muerte. En 1942, tras acabar la Guerra Civil Ángel Pericet Carmona y su hijo Ángel Pericet Jiménez se reúnen en Madrid, donde deciden, por primera vez, hacer el manual Técnicas, Pasos y Aprendizaje de la Escuela Bolera Andaluza.

La saga de los Pericet tiene como exponente importante a otro de los hermanos, Rafael Pericet Carmona. Rafael es quien tiene durante más tiempo la academia de baile en la conocida como Casa de los Artistas, sita en el barrio de San Juan de la Palma, en la que se instala hacia el año 1925 tras la marcha de su hermano Ángel a tierras americanas.

Destacan también el hijo y el nieto de Ángel Pericet Carmona: el ya mencionado Ángel Pericet Jiménez y Ángel Pericet Blanco, fallecido en Madrid en febrero de este año.

Frasquito también siente una especial devoción por otro aguilarense, notable “cantaor” durante la segunda mitad de la década de los veinte y los primeros treinta del siglo XX: Chaconcito, nombre artístico de José Cabello Luque, nacido en 1915. Las noticias sobre él son confusas. Se tiene constancia de que a la temprana edad de 10 años fue descubierto por el empresario Vedrires que le catapultó a la fama. La guerra civil supuso la desaparición del panorama artístico de nuestro paisano, si bien las informaciones sobre este capítulo de su vida son contradictorias: parece ser que se incorporó al ejército republicano y que o falleció en 1939 en los alrededores de Madrid o consiguió pasar a Barcelona y de ahí en Francia donde vivió hasta el año 1985.

De este modo, los nombres de Ángel Pericet y de Chaconcito se deben sumar, con letras mayúsculas, a los de aquellos grandes cantaores aficionados de nuestro pueblo que han permitido la difusión y el conocimiento del flamenco en nuestra localidad: Pepe Arcos, Frasquito “el lobo”, Manuel López “el chivata”, Juan Jiménez “Pezón”, las saeteras conocidas como la Sampedro y la Salesa, entre otros. Todos ellos deben permitir que en el mapa del flamenco Aguilar de la Frontera encuentre un espacio destacado.

Diego Igeño Luque

Imagen: www.deflamenco.com