Tras ser derribado el avión en el que viajan y caer al mar, un grupo de chicos se encuentran solos en una isla sin habitar y sin la supervisión de ningún adulto que les diga que tienen que hacer.

Así comienza el Señor de las Moscas, la primera y más conocida novela de Wiliam Golding. Un relato vibrante y estremecedor, que en sus inicios parece una aventura idílica para los niños y poco a poco se irá convirtiendo en una lucha sin cuartel por la supervivencia.

En un principio Ralph y Piggy encuentran una caracola y la hacen sonar para atraer la atención del grupo de chicos que ha quedado desperdigado por la isla. A partir de ese momento, la caracola será un símbolo de poder entre los muchachos y servirá para convocar las asambleas que ellos mismos planteen cuando lo requiera la situación. En la primera y gran asamblea Ralph será elegido como jefe, mientras Jack otro de los chicos más mayores queda contrariado pues desea ese privilegio. Ralph aconsejado por el siempre inteligente Piggy, nombrará a Jack jefe del grupo de cazadores y a los otros chicos ordenará el realizar una fogata y mantenerla viva con el único fin de que un barco pueda verla e ir a rescatarlos.

Aunque no pasa mucho tiempo cuando los niños, cansados de sus obligaciones las olvidan para jugar, dejando solos a Ralph y Piggy. A ello se suma la obsesión de Jack por la caza que irá alcanzando mayores rasgos con el desarrollo de la historia.

Los personajes irán evolucionando volviendo a un estado semisalvaje, en el que ante todo irá primando el poder de las armas que tienen los cazadores para conseguir cazar los jabalíes salvajes que hallan en la isla. Los niños más pequeños olvidarán las normas de conducta elementales y se dedicaran a jugar como salvajes, minetras Jack llegará a un extremo en el que se separará del grupo  para formar su propia tribu, señalando como sus enemigos a Ralph y Piggy.

El único con las ideas claras de organización será Piggy pero ni será querido ni prácticamente aceptado en el grupo, aunque plantee las necesidades básicas para poder sobrevivir y hacerlo mediante unas normas. Este chico miópe y asmático tendrá un nefasto final dentro de la historia y se convertirá en algo entrañable para el lector que decida sumergirse en la brillante obra de William Golding.

En definitiva un libro que resuma de forma magistral, la filosofía kantiana de la organización de la sociedad, en la que se deja entrever que sin unas normas la sociedad no exisitiría , primando solo la ley del más fuerte. Un libro lleno de sentimiento, ameno y que hará al lector conmoverse con los personajes un tanto secundarios de la obra.

Gran novela para los lectores tanto adultos como jóvenes que desde aquí se recomienda encarecidamente.

 ¿Recuerda a una película del mismo nombre?¿Quizás a un capítulo de los Simpsons?

 Autor: William Golding.

 Editorial: Alianza Editorial. 2010. Pp. 256

 ¡Disfrutadlo!

 Francisco G. Zurera Álvarez.  

Imagen: www.cine.ucoz.com