Hablar de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en estos días no es nada original, y no voy a hablar de ello, aunque me lo pida el cuerpo, y eso que es tentador hablar del famoso canon digital, o cómo se ha puesto de peligroso escuchar la radio en la peluquería, poner música en la comunión de tu hijo, o si los autores deben proteger sus obras de alguna manera. El artículo de hoy, aún teniendo mucha relación con la SGAE, se centra en esto último: en la protección de las obras que la ley les otorga.

En 1978 el más famoso ratón pasó a cumplir 50 años y además de otorgarle una estrella en el famoso paseo de la fama de Hollywood, gracias a la “Sonny Bono Copyright Term Extension” ( ley “Sonny Bono” de extensión de derechos de autor  – también llamada por las malas lenguas “Ley  Mickey Mouse de extensión de derechos”) también le regalaron 20 años más de derechos de autor, impidiendo que pasase a formar parte del dominio público.

Pero la historia no acabó ahí, en el año 1998, con 70 años recién cumplidos, se aprobó una nueva ley que extendía en 20 años más los derechos de autor. Significa esto que en el 2018 el ratón pasará a ser de dominio público. ¿?… es más probable que Teddy Bautista componga una canción de cuyos derechos pueda vivir toda su vida.

Personalmente este ratón no es que me quite el sueño, pero lo que está provocando sí es para pensarlo tranquilamente. Desde hace mucho tiempo elaboro material educativo que difundo a través de mi blog personal “Actiludis.com”. Dicho material está bajo licencia creative commons con la que busco dar difusión de forma gratuita, ayudar en el aprendizaje – formación del alumnado y evitar ,en la medida de los posible, que otros comercien con lo que yo creo y doy gratis. Para más de uno debo ser tonto o me habré dado un golpe en la cabeza, al proporcionar material gratuito sin buscar remuneración económica… Tengo mis razones y no las voy a exponer ya que no son el tema que me centra.

Desde mi punto de vista es lógico que el creador de una obra reciba una compensación económica por ella. Hasta ahí de acuerdo, lo que ya no veo lógico, es que esa remuneración se extienda años y años, llegando a heredar los derechos de la misma sus descendientes, los cuales sin dar un palo al agua, no sólo vivirán del cuento, sino que pondrán cuantas trabas crean que atenten contra sus intereses económicos, que no culturales. Que con la “Macarena” (tercer sencillo, primero en español, más vendido de la hístoria de la música a nivel mundial con más de 14 millones) se hayan forrado tanto la casa discográfica como “Los del Río”, lo veo lícito y justo. Pero a estas alturas y después de 16 años, ya va siendo hora de poder ponerla en cuantas pachangas, fiestorros, comuniones, peluquerías y demás que nos apetezca, sin miedo a que nos metan una “crujía” o nos desenchufen el casette.

¿Y dónde radica el problema para que esto no debiera de seguir siendo así?. Pues en el simple hecho de que la mayoría de inventos y creaciones se han basado en otras anteriores, que debido a la no existencia de leyes que lo impidieran han favorecido poder ser usadas como base para las nuevas creaciones. Cuando se quejan de que la piratería acabará con los creadores, en realidad lo que acabará con los creadores será el no poder basarse en otras creaciones previas para poder seguir avanzando.

Frente a esta incongruencia ilimitada en el tiempo, nos encontramos con los medicamentos, cuya producción e investigación implica grandes inversiones económicas, que por término medio en España es de 20 años de patente (demasiados en mi opinión), trascurridos los cuales pasa al dominio público a través de los genéricos, para beneficio de todos. ¿Y alguien duda que las empresas farmacéuticas no recuperen con creces dichas inversiones?. Menos mal que no se les ha ocurrido hacer medicamentos con forma de Mickey (tiritas si, pero es cuestión de tener cuidado para no cortarse).

La idea que creo como más justa, es que los creadores deben disfrutar de un tiempo limitado gracias al cual puedan vivir de su trabajo y seguir creando, pero no monopolizarlo de manera que la cultura se atasque. Como dice Lawrence Lessig, profesor de derecho y fundador de las licencias “Creative Commons”, el copyright se renueva porque Disney no quiere dejar que otros hagan con Mickey lo que hicieron ellos con el legado de los hermanos Grimm.

 

José Miguel de la Rosa Sánchez

actiludis.com

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Imagen: David Goodger