El lunes, día 11 de julio, Canal Sur Televisión dedicó su programa “Diez Razones” a Aguilar de la Frontera. Este nuevo espacio televisivo de la cadena autonómica andaluza recorre diferentes municipios de nuestra geografía mostrando, como su propio nombre indica, una decena de motivos para visitar cada una de las localidades a las que dedica sus treinta minutos de duración.

Para mí, como aguilarense que llevo fuera del pueblo bastantes años, siempre supone un motivo de alegría y orgullo ver a Aguilar en la pequeña pantalla, por lo que aprovecho para avisar con antelación a mis amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc… para que no se pierdan la ocasión de ver las imágenes de aquello de lo que tanto yo presumo ante ellos.

Lo del lunes no fue una excepción, aunque, sinceramente, debo reconocer que al término del programa no me sentí del todo satisfecho con la imagen que de mi pueblo se había proyectado al exterior y, por decirlo de alguna manera, me decepcionó en parte, pues creo que se quedaron varias e importantes cuestiones (o razones) en el tintero.

No pretendo, y el que me conozca así lo entenderá, desmerecer en absoluto lo que se mostró, pero sí que me gustaría aportar mi visión sobre lo que considero que faltó, sabedor, obviamente, de que cada uno tendrá su propio criterio, y que el mío no deja de ser uno más.

Primero, la cuestión del vino. Sin lugar a dudas, un pilar importante entre las razones “aguilareñas” (en varias ocasiones el locutor se refirió así al gentilicio de nuestro pueblo). Por supuesto, estuvo presente, pero no en toda su dimensión, obviándose nuestras cooperativas y numerosas bodegas, así como la extinta Cata Popular, sustituida en la actualidad por Semavin, que pasa por ser el principal acto relacionado con los caldos de nuestra tierra que se celebra en Aguilar. Una razón, por tanto, a la que se podía haber dotado de aún más peso del que tuvo en el programa.

Siguiendo con los actos importantes, no sé si alguien más echó en falta alguna referencia de nuestra Semana Santa (declarada de Interés Turístico), a nuestra cada vez más popular Romería, incluso a la Noche de la Media Luna. Y hablando de esta última, ¿nadie echó de menos unas imágenes del Castillo? Más ahora, que ha ganado en esplendor de cara a las visitas. ¿Podría ser, por si sola, una razón? Yo creo que sí.

Se nombró, sin embargo, la Ruta de la Tapa. Un acto relativamente original, aunque no tan exclusivo de Aguilar, que sin estar exento de atractivo tiene mucha menor tradición y arraigo que los nombrados anteriormente, y que fue tratado, como en el caso del vino, de una forma bastante parcial e incompleta, incluso para el propio establecimiento en el que se abordó esta razón, al que considero que se hizo poca justicia.

En cuanto al baile popular de Aguilar, la “Chiribomba”, yo personalmente eché en falta una referencia explícita al grupo de baile del “Tito”, que aparecía en el programa, y al Festival de Folclore, también con bastantes años de vigencia. Porque, digo yo, ¿algún foráneo va a venir a visitarnos esperando encontrar a alguien por la calle ataviado con el traje que se mostró y cantando esas canciones? Como anécdota estuvo bien, pero creo que habría que haberlo complementado con el argumento del acto cultural en sí que supone el Festival de Folclore, y que puede suponer una motivación real para visitar el pueblo.

Lo de la Plaza Octogonal (no ochavada, como dijo el locutor y apareció en los rótulos del programa) era ineludible, claro. Pero, ¿dónde quedó Vicente Núñez? Se nombraron los bares que hay en la plaza… Pero uno de nuestros más célebres paisanos, que en una de esas tabernas inmortalizó su “Ocaso en Poley”, cayó en el olvido. Imperdonable. Como imperdonable es dejar atrás el bello paraje de la Laguna de Zoñar y alguna de sus exclusivas especies, así como nuestro valioso patrimonio monumental (salió una imagen, casi de pasada, de la Torre del Reloj y se olvidaron de todo lo demás).

Por lo demás, lo dicho. Mis respetos a las joecas (¿dónde se pueden consumir?), al aloe vera (una buena razón… para los interesados comercialmente en el producto), a la ancestral subasta de gallos, a la casa de las columnas (¿cuál es su horario de apertura al público?), a las roscas de San Blas (si miramos en las bolsas de un visitante a Aguilar que sale de una pastelería, seguro que encontramos de todo menos roscas) etc… Todas, o casi todas, cosas nuestras, con mayor o menos exclusividad, y a las que, como decía antes, no pretendo desmerecer o infravalorar, ni mucho menos ofender a sus autores o regentes.

A fin de cuentas, conformaron un espacio de treinta minutos que sirvió para que nuestro pueblo estuviese en el escaparate televisivo en horario de “Prime Time”, siendo esta cuestión, sin embargo, razón de más, nunca mejor dicho, para que se hubiesen cuidado y documentado algunas cosas. Así como para que se hubiesen mostrado otras muchas cosas o razones de sobresaliente atractivo y tradición, varias de ellas expuestas en esta personal visión, poseedoras de un gancho para el visitante fuera de toda duda, y que, en honor a la verdad, puestas en una balanza respecto a otras, sobra decir hacia donde se inclinaría el peso.

Ahora bien, si la verdadera “razón” de este programa está por encima de mostrar auténticos y probados argumentos que inviten realmente a visitar la localidad mostrada, teniendo, sin embargo, como objetivo el servir de espacio publicitario para determinadas firmas, sufragando con ello los gastos de su producción televisiva, en este punto no tengo más que pasar palabra, dejando en mera anécdota este “Diez Razones” veraniego de nuestra televisión autonómica. Cualquier otra motivación, visto lo visto, haría pues que me pareciera lamentable el rigor con el que el pueblo de Aguilar de la Frontera ha sido tratado.

Las demás (razones), las que faltaron, siguen y seguirán siendo motivo de orgullo para quien suscribe. Más de diez, sin duda, por las que seguiré presumiendo y publicitando mi pueblo allá donde vaya. A pesar de que, después de lo del lunes, me cueste un poquito más convencer al personal.

Juan Jesús Espinosa Prieto