La Cruz de la calle San Cristóbal : enigmas sobre su origen  ( I )

Dedicamos  una nueva página de historia local a desentrañar el origen de un singular elemento patrimonial de nuestro pueblo, quizás el menos conocido y apreciado de todos, como es el monolito de la santa cruz existente en el final de la calle San Cristóbal, confinado entre las naves que se levantaron en este lugar en la década de 1980, periodo a partir del cual es designado, creemos que incorrectamente, como Cruz de los Espejitos.

Además de atestiguar parte de la memoria que determina la  identidad de nuestro pueblo, el valor intrínseco de este singular obelisco radica en ser el único conservado de los numerosos que jalonaron el contorno urbano  y  término agrario de Aguilar en siglos pasados, la mayoría de los cuales quedarán reflejados también en este trabajo.

La aparición de estos hitos en los espacios públicos y caminos debemos relacionarlo de forma general con el propósito de sacralizar dichos lugares, aunque la finalidad y circunstancia que determinó la creación de cada uno de ellos le confirió un carácter específico, siendo identificados con nomenclaturas propias, derivadas del lugar de ubicación, de las causas de su creación, o la época en que se construyeron, entre otras circunstancias.

Mayoritariamente se levantaron en las bifurcaciones de caminos, en espacios públicos de reunión, en humilladeros, en fachadas de casas o lugares particulares para señalar la muerte violenta de alguna persona, en carneros abiertos durante las epidemias, etc,. Por sus características pudieron variar unos de otros, aunque generalmente se trataba de sencillas construcciones de piedra que se coronaban por una cruz del mismo material o de forja.

En el vasto Término Municipal de Aguilar y diseminadas por el mismo existieron gran cantidad de cruces cuya memoria se ha preservado  en el nomenclátor agrario de nuestro pueblo, ya que, con el paso del tiempo, estos hitos acabaron dando nombre a los parajes en los que se levantaron. Quizás el más conocido de dichos topónimos, al ser identificado su lugar geográfico por un mayor número de personas actualmente, corresponde a “la Cruz del Fraile”.  En este, como en la mayoría de los espacios que vamos a reseñar, ya no queda ningún rastro arquitectónico de los elementos que conformaron las cruces existentes, y tan sólo podemos aseverar que estuvieron erigidas por las noticias halladas al respecto en los documentos de los archivos históricos: Parroquial, Municipal y Provincial.

Aunque fuese excepcionalmente, se dieron casos en los que el empleo del topónimo no garantizaba la existencia física de una cruz, ya que pudo utilizarse sólo para señalar un cruce de caminos. Con respecto a los hitos datados en nuestra investigación, podemos decir que en la mayoría de ellos, y tal como vamos a probar documentalmente, sí existieron cruces, aunque las noticias reunidas no permiten determinar las características propias de cada una de ellas ni la fecha en que fueron erigidas, a excepción de varias que hemos datado en los siglos XVI y XVII.

De todas las que vamos a anotar, la denominada como Cruz del Muchacho, pudo ser la que estuvo ubicada a mayor distancia del casco urbano de Aguilar, ya que el paraje que aún conserva esta denominación se encuentra en las inmediaciones de la actual entrada a Puente Genil. Los documentos nos revelan la existencia de parajes con los nombre de Cruz de la Galera, Cruz de Alhama, o Cruz del Panadero, de las que nada más conocemos. También hay constancia de la existencia de topónimos como Cruz del Ahorcado, Cruz del Arroyo Barriga, o Cruz del Desierto, cuyos parajes son fáciles de   identificar para las personas que conozcan nuestro término municipal, no así el espacio geográfico exacto que pudo ocupar la cruz que determinó cada uno de estos nombres.

Relativamente lejos se ubicaba un monolito que hemos hallado designado como Cruz de los Martillos o de los Martirios. El verdadero nombre debió corresponder a la segunda designación, y por deformación gramatical se acabaría conociendo como Cruz de los Martillos. De esta cruz sí sabemos que estaba ubicada en las inmediaciones de la fuente de la Higuera, y que su nombre derivó de la presencia en la misma, en pintura, tallada en la piedra, o realizados en forja, de los elementos que sirvieron para la crucifixión de Cristo, como fueron la corona de espinas, los clavos, el martillo, etc.

Del conjunto de cruces documentadas, un número importante de ellas se encontraban en las inmediaciones del casco urbano, lindantes a los márgenes y cruces de los caminos más importantes que entraban y salían de la población. Existen datos que acreditan la existencia de una cruz en el camino denominado de la Higuerilla o del molino de Caracordoba, a la altura del carril que unía este con la ermita de la Antigua, dando frente a la puerta de acceso a la referida ermita. Por su ubicación era denominada como Cruz de la Antigua.

 En el paraje de la fuente de las Piedras, uno de puntos geográficos más importante de la villa de Aguilar a lo largo de los siglos, se levantó una cruz que sería conocida con varios nombres en el transcurso del tiempo. De ella conocemos el año en el que fue construida, 1618, siendo su promotor el Cabildo de Regidores, y el lugar exacto de ubicación en el cruce de las calles la Llave y Montilla, y el carril que bajaba al río (inmediaciones del final del actual Parque García Lorca). Desconocemos los motivos que determinaron que el  Cabildo mandara levantar dicha cruz: si fueron simplemente ornamentales o religiosos, o en ello tuvo que ver la grave epidemia sufrida durante la primera década del siglo XVII en Aguilar, a consecuencia de la cual esta zona de la población experimentó un grave detrimento en el número de vecinos y casas.

El apunte del libro de cuentas del Cabildo de 1618 recoge el siguiente texto:

Se le entregó a Francisco de la Cruz, mayordomo de dicho Consejo, para que los fuese gastando con las demás cantidades de maravedís que para ello tenía para la obra y fábrica de sentar y poner la cruz de hierro en la salida de esta villa para la de Montilla[i].  

No debemos descartar que las obras que refiere el dato pudieran responder a una reconstrucción, ya que la presencia de una cruz en este lugar pudo ser más remota. En el siglo XVII fue conocida como Cruz de Montilla o Cruz de las Peñas, en clara indicación al lugar donde se hallaba ubicada, dando costado a la antigua calle de Montilla, en el paraje de la fuente de las Piedras o de las Peñas. En la descripción que recoge el escribano Franco y Areco sobre el barrio de las Peñas y sus calles, se refleja con más detalle el lugar que ocupó dicha cruz:

…la de Castro bajaba al mismo sitio desde las bocas del Carnero, formando ángulo con la de San Cristóbal. Formaban estas calles un llano o planicie al que hacía frente por el Este los molinos de su Excelencia, por el Norte tenía una Cruz que hoy persevera y servía de ángulo a dos calles: la de Montilla que por el camino de esta ciudad se extiende hasta dar con los silos públicos y ermita de la Veracruz [ii]  

Según algunas noticias recopiladas, a mediados del siglo XVIII la antigua cruz de las Peñas o de Montilla se le conocía también como Cruz de Mañide, nombre que pudo derivarse del apellido o apodo del propietario de los terrenos colindantes a la cruz:

….a Maríana Carrillo, su hija y tía, religiosa profesa en el convento de Nuestra Señora de la Coronada de esta villa, de una haza de tres fanegas y media de tierra al sitio de la fuente de las Peñas y Cruz de Mañide, ruedo de esta villa, linde con el camino que de esta va a la ciudad de Montilla y la senda que desde la cruz baja al río.[iii] 

No es aventurado pensar que esta cruz debió desaparecer coincidiendo con alguna de las ampliaciones del trazado de la carretera que se produjeron en el siglo XIX.

Continuará

Antonio Maestre Ballesteros

 

             

       



[i]MAESTRE BALLESTEROS Antonio. Calles con Historia – Aguilar de la Frontera (I) P. 244. Asociación Cultura y Progreso

[ii] Ibidem. P. 242.

[iii] Ibid. P. 248