Como advertíamos en el anterior capitulo, continuamos el estudio sobre los monolitos de la Santa Cruz abarcando en este  a los existentes  en el recinto urbano, exceptuando al del Llano de la Cruz que ya conocimos con anterioridad.  Como prólogo haremos referencia a un lugar, la iglesia de los Desamparados, en cuyo solar pudo estar ubicado uno de los monumentos de la Santa Cruz más primitivos de Aguilar. De la presencia de un  humilladero en este paraje debió derivar el que se registre en los documentos antiguos con la denominación de Cerrillo de la Cruz, nombre que ya aparece en los documentos del siglo XVI, por lo que la existencia de la cruz debió ser anterior a esta fecha:

Arrendamiento de un haza de tierra en la parte del Cerrillo de la Cruz, linde con tierras del susodicho y tierras de Cristóbal del Pino…[i]

Como es conocido, la evolución del nombre en este paraje ha estado condicionada por las singulares construcciones que en él se han ido levantando a lo largo del tiempo.  Un acuerdo del Cabildo Municipal determinó, en 1620, que se trasladasen hasta este emplazamiento los silos y casa de la Silera que existían en el cerro Tumbajarros.  Algún tiempo después de construirse la Silera aún mantenía este lugar su denominación primitiva:

En este cabildo se acordó que se hagan dos silos en el cerro de la Cruz, en la tierra que se compró de Pedro de Toro, que es donde está la Silera del Pósito para que en ella se eche el Trigo…[ii]    

La presencia de los depósitos de granos determinó que con el paso del tiempo se  conociese este paraje como Cerro de la Silera, nombre que aún perdura en una de las calles del barrio. Como hemos indicado, desde muy antiguo existió en esta zona del extrarradio elementos de  simbología religiosa que, además de determinar la nomenclatura del lugar, se fueron renovando y transformando con el paso de los siglos hasta la actualidad, en la que se está concluyendo la restauración del edificio de la iglesia de los Desamparados, aunque este haya perdido ya su cometido religioso. Siguiendo la cronología de las construcciones que tuvieron asiento en este lugar  debemos señalar  que junto al primitivo humilladero de la Cruz se levantó una pequeña capilla  dedicada a Santa Catalina, proyecto patrocinado por una insinuada cofradía conformada por personas de color  que debió existir en Aguilar a mediados del siglo XVII:

En este Cabildo dijeron que los morenos de esta villa han suplicado a la Villa les conceda las casas de la Silera para hacer una ermita de Santa Catalina, y porque la cesión es piadosa acordaron se le de la casas de dicha Silera para que en  ella fabriquen de nuevo una ermita para dicha santa…[iii]    

Según los datos reunidos, esta ermita sería la que, en 1730, ampliaría y transformaría Juan Paulette Muñoz Donarie para acoger el santuario de la Virgen de los Desamparados, con el correspondiente permiso de la Marquesa de Priego:

En atención a la representación y súplica  que me ha hecho de don Juan Paulette vecino de mi villa de Aguilar, a fin de que le conceda licencia para proseguir la fábrica de una capilla que está al sitio de la Silera que es el más público de dicha villa y colocar en ella la imagen de Nuestra Señora de los Desamparados. He tenido a bien acceder a su instancia y por la presente le concedo mi licencia al referido Juan Paulette para que pueda continuar la fábrica de dicha capilla…[iv]   

    A raíz de esta construcción y el poblamiento del lugar, que sucedió a mediados del siglo XVIII, se comenzaría a conocer al primitivo cerrillo de la Cruz, o de la Silera,  como Cerro de los Desamparados, a consecuencia de adjudicarse dicha nomenclatura a la calle principal que lo atraviesa.

En la calle Ovejas  se ha conservado una Santa Cruz que sin duda puede constituir el prototipo de otra muchas que debieron existir en el casco urbano de Aguilar, y que han ido despareciendo con el paso del tiempo, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX en la que se prohibió por las autoridades civiles la práctica y costumbre de colocar este signo religioso en las fachadas de las casas en la que acontecía alguna muerte violenta. En el archivo municipal se conserva correspondencia alusiva a esta cuestión, concretamente a una solicitud que fue denegada por el gobierno civil:

Otra instancia producida por doña Francisca Cabezas, vecina de esta villa, que remite informe del señor gobernador de esta provincia sobre colocación de una cruz en la fachada de la casa de Cristóbal Lobato, se acordó se haga presente a dicha señora que ningún inconveniente se le ofrece al Ayuntamiento de que este se verifique mediante a ser costumbre inmemorial en esta villa, haciendo presente las dos clases que se pueden colocar[v].    

Como se desprende del dato, existían varias modalidades de cruces para señalar estos hechos luctuosos. Aunque el Ayuntamiento dio el beneplácito, calificando de costumbre inmemorial este acto, las autoridades provinciales, quizás impregnadas ya de la corriente laicista de los nuevos tiempos políticos denegó su licencia:

De la misma manera lo que quedó de otra comunicación del antedicho señor, fecha veinte y tres del referido mes de octubre, por la cual se sirve denegar la pretensión de Francisca Cabezas de esta vecindad, sobre que se le permitiera colocar una cruz en la fachada de la casa de Francisco Lobato por haber muerto en ella violentamente su marido[vi]

Dentro del apartado de cruces luctuosas podríamos encuadrar a la mas moderna de cuantas existen actualmente en el casco urbano, ya que su origen se enmarca en la conmemoración de un asesinato , el de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la partido Falange Española,  acaeció en la cárcel de Alicante en 1936. Para rememorar dicha muerte el Ayuntamiento de Aguilar decidió levantar una monumental cruz de mampostería en la fachada de la iglesia de las Carmelitas Descalzas y rotular con el nombre de José Antonio Primo de Rivera la calle Moralejo, acuerdo tomado el 18 de julio de 1938.

Tal como muestra la fotografía realizada el día de inauguración de la cruz, la placa originaria estaba dedicada exclusivamente a José Antonio, sustituyéndose por otra con los nombres de los aguilarenses que cayeron en el frente de los sublevados, por lo que pasó a ser conocido el monolito como la Cruz de los Caídos.

Concluimos este nuevo capítulo dando a conocer los anales del que sin duda es el monumento a la Santa Cruz más conocido de nuestro pueblo, el Cristo de los Faroles, cuya construcción se debe a la iniciativa de un ilustrado sacerdote, el pontano Francisco Ruiz Gil, quien durante su dilatada estancia en la iglesia del Carmen de Aguilar dejaría constancia de su docto conocimiento intelectual a través de numerosas  iniciativa, entre las que destacamos la  fundación de una escuela del “AVE María”, así como varias propuestas de marcado carácter religioso -historicista, como fueron la de rotular una calle con el nombre del Beato Nicolás Alberca y otra con el de los Mártires de Poley, además de patrocinar la pintura del monumental cuadro con la famosa batalla y la colocación de un monolito a la Santa Cruz en el Llano del Carmen.

La última iniciativa pudo estar ocasionada por el noción que llegó a tener Ruiz Gil de la presencia del monolito de la Santa Cruz a la puerta de la primitiva ermita de la Veracruz, y emulando estos antecedentes, decidió reproducirlo frente a la iglesia del Carmen, por ser este el templo que reemplazó a la antigua ermita.   La solicitud de levantar el monolito se leyó en la Sesión que celebro el  Cabildo Municipal el 29 de noviembre de 1902:

Se dio cuenta a continuación de una instancia suscrita por el cura de la Parroquia del Carmen, D. Francisco Ruiz Gil, solicitando al Ayuntamiento el oportuno permiso para erigir en el centro de la plaza del Carmen un monumento dedicado a la Santa Cruz, cuyo monumento ha de ocupar un espacio de ciento cincuenta centímetros cuadrados sobre la superficie del terreno según aparece en el diseño unido a la instancia El ayuntamiento considerando que por el sitio en que ha de emplazarse la citada obra , en nada afecta al libre tránsito de la vía pública, sin discusión y por unanimidad acuerda conceder al párroco D. Francisco Ruiz la erección del Expresado monumento… [vii].

Los documentos gráficos nos permiten conocer cómo fue originariamente este monolito, tratándose sólo de la base de mármol sobre la que se asienta la cruz, verificándose por las fotografías la presencia de la imagen del crucificado desde su creación. Coincidiendo con la campaña de ornamentación urbana que se llevó a cabo durante la   dictadura de Primo de Rivera, el monumento originario fue cercado con bancos de piedra y forja que hacían las bases de reja de protección del monumento. Así se mantuvo hasta finales de la  década de 1940, en la que, durante el corto mandato del alcalde Agustín Aranda Romero, se retiraron los bancos de este lugar,  se varió la dirección que tenía la base del monumento para que el cristo hiciera frente a la calle Carrera, y se rodeó de una artística verja de forja y faroles imitando al popular monumento cordobés de la Plaza de Capuchinos.

Continuaremos el estudio de estos monolitos con los dos últimos que conoceremos en el próximo capitulo  y que serán el epílogo a este trabajo



[i] MAESTRE BALLESTEROS Antonio. Calles con Historia – Aguilar de la Frontera. Tomo II, p. 123. Asociación Cultura y Progreso

[ii] Ibidem.

[iii] Ibid.p. 125

[iv] Ibid.p. 126

[v] Ibid.p.221

[vi] Ibid.

[vii] Ibid.p.88