De las calles y callejas desaparecidas en Aguilar

Continuamos llenando páginas de historia local en esta sección de Aguilar Digital y lo hacemos, en esta ocasión, adentrándonos en el devenir de algunas de las nomenclaturas que ostentaron las calles y callejas que constituyeron parte del escenario urbano de la primitiva villa de Aguilar en los siglos  XIV y XVI, la mayoría de ellas desaparecidas en el transcurso de los siglos.

Para la realización de este catálogo nos valemos de diversa documentación – fundamentalmente libros de escribanías del siglo XVI-, en los que se constata  la existencia de estas remotas calles y sus denominaciones, aportándonos también dichos legajos alguna información complementaria del emplazamiento geográfico que tuvieron y  la toponimia de sus nombres.

Resulta difícil concretar, con la información reunida, el trazado que otrora distribuyó el caserío de la población y que, por la ladera Norte y Noreste del Cerro del Castillo, bajaba a la Fuente de las Peñas donde se neutralizaban las distintas vías de entrada y salida a la población. Por las propias nomenclaturas  podemos, en muchos casos, aventurar la antigüedad de cada calle  y la notoriedad que pudo  tener  en el conjunto del casco urbano .

Iniciamos nuestro recorrido situándonos en el espacio geográfico que constituía, ya en el siglo XV, un importante nexo urbano en el que confluían numerosas calles. Nos referimos a la, por entonces denominada Fuente de la Peñas, actual Fuente de las Piedras, en cuya planicie desembocaban numerosas vías del callejero. La estratégica ubicación de esta fuente, fundamental  para el abasto de la población y los viajeros y animales que accedían o salían de ella, favoreció, sin duda, el entramado urbano que se generó en sus inmediaciones.

Tal fue el número de calles que se concentró en esta zona del pueblo que a la misma se refiere los documentos antiguos señalándola como el Barrio de las Peñas. Una descripción que recoge Franco y Areco en el siglo XIX y que puede reflejar la situación real que debía presentar este lugar en el siglo XVI y anteriores narra con bastante exactitud y orientación las aberturas de las calles que confluían a este lugar, conocido en esos siglos como el Llano de la Fuente o de los Molinos. En el texto del referido erudito se hace constar los nombres de las calles limítrofes a la zona de la fuente, iniciando dicho catálogo las denominadas: Árias, Real, Reinoso, Carril, Velasco, Castro, Montilla, La Llave, Maestra, San Sebastián, y  Horno.

Como vamos a exponer con este pequeño trabajo,  al nutrido catálogo  que aporta Franco y Areco, pertenecientes todas las calles al barrio de las Peñas,  debemos sumar varios nombres más como: Tumbajarros, Doña Mencía, Cuevas, Caxa, etc. que también tuvieron asiento geográfico en esta zona, o responden a nomenclaturas que pudieron ostentar con anterioridad o posterioridad algunas de las calles reseñadas.

Atendiendo a su ubicación geográfica se puede aventurar que las dos calles que daban acceso al casco urbano desde la zona Norte correspondían a las denominadas La Llave y  Montilla. Ambas se alineaban sobre el antiguo camino Real que llegaba a la población desde la vecina población de Montilla. La calle la Llave abarcaría al tramo que hoy comprende el espacio  existente  entre Casas Viejas y la Gasolinera del Barrio Bajo, aproximadamente, y la calle Montilla partiría desde un costado de ésta por el antiguo camino que bajaba a las Puentes. En esta última calle se data la existencia  del Royo y la primitiva ermita de la Veracruz, elementos arquitectónicos que se emplazaban a una distancia cercana a la población.  Como hemos indicado, la calle la Llave  proyectaba  su calzada por los terrenos aledaños a la fuente de las Piedras, concretamente por el paraje denominado el Carrascal, tal como indica un dato del siglo XVI: …y la de la Llave que bajaba por el Carrascal con 37 casas. Otra noticia, fechada en el año 1505, sitúa en esta calle  el edificio que acogía la sede del Término Agrario común del Marquesado de Priego: La casa Consistorial del Ayuntamiento del Estado, diversa de la de esta Villa, existía en la calle de la Llave fabricada a expensas de los Consejos de la Puente, Montilla, Monturque y el vecindario de Castillo Anzur el año de 1507.   Tal como  acaeció con el resto de calles del barrio, el descenso poblacional que ocasionó las pestilencia de principios del siglo XVII determinó que en 1622 presentase un estado de ruina y abandono  la mayoría de las viviendas de sus calles, tal   como refleja algunos datos fechados en esos años: Pedro Ruiz de Morales tutor y guardador de la menor de Juan Ruiz, dijo que la dicha menor tiene por sus bienes una casa en la calle de la Llave de esta villa, linde con Juan de Arenas y un solar caído , a la dicha menor le es más útil y provechoso se venda como pudiere por estar en barrio que las casas van desasiéndose y la menor la podría perder…. Sobre el significado de esta antigua nomenclatura sólo podemos aventurar que su origen estuviese motivado por tratarse de la calle que daba entrada y salida a la población, ya que con esta característica geográfica se registra dicha nomenclatura en otras poblaciones.

Podemos asignar a la calle Montilla  parámetros históricos similares a los de la calle la Llave  en cuanto a su origen y evolución. Resaltar que en su trayecto se ubicaba ya, en el año 1522, la primera ermita de la Veracruz que existió en nuestro pueblo, y que en el  inicio de su calzada se situaba el Royo (columna de piedra o puerta colocada a la entrada de las poblaciones donde se solía colocar los anuncios o edictos del Cabildo y Justicia). Está claro que el nombre de esta calle derivó del que tenía el propio camino sobre el que se originó.

De otras calles del entorno contamos con menos información. Por ejemplo, de la calle Castro sólo contamos con el dato que aporta Franco y Areco : … la de Castro bajaba del mismo sitio desde las bocas del Carnero haciendo ángulo con la calle San Cristóbal.  Probablemente su nomenclatura se relacionase con la de la cercana población de Castro del Rio, o la del paraje agrario denominado Castro Viejo, existente en  el mismo camino que se dirigía desde Aguilar a dicha población vecina.

 Otra enigmática nomenclatura del lugar correspondía a  la denominada calle Velasco, de la que contamos con datos geográficos que permiten rastrear el trayecto de su calzada por la zona rústica existente entre las traseras de la calle San Cristóbal y la actual Casa Viejas. Franco y Areco la recoge detallando que: … la de Velasco salía de San Cristóbal por detrás del Santo Cristo y llegaba hasta los Molinillos. Otro vestigio de la existencia de esta antigua calle se data en 1801, fecha en la pudo obturarse definitivamente la embocadura por la  que se accedía a la misma, desde la calle San Cristóbal, con la construcción de una casa: Martín Zurera, vecino de esta  villa, ante vuestra señoría con el respeto debido digo que en la calle San Cristóbal de esta población hay una callejuela o embocadura que sale al campo en la cual se puede fabricar una casa donde pueda con mi familiar habitar. Para esas fechas de inicios del siglo XIX la antigua calle Velasco habría desaparecido ya – probablemente desde mucho tiempo atrás-, lo que justifica que se cegase su abertura situada en la calle San Cristóbal.  Sobre el origen del nombre nos atrevemos a aventurar que pudo responder al apellido de uno de los linajes de la aristocracia local poseedores de las tierras del Cerro de Tumbajarros (Casas Viejas), por el que discurría la citada calle. En este cerro se conserva aún el paraje de las Canteras de Velasco, nombre que con toda seguridad tiene la misma procedencia que el de la calle. Conocemos que estas canteras eran explotadas en el siglo XVII por la Cofradía del Santísimo Sacramento de Aguilar, por donación que a la misma hizo su mayordomo Don Diego Rodríguez de Velasco, quien las había heredado de su madre Doña María de Velasco Sivori, y ésta a su vez de sus ascendientes. Admitiendo la  hipótesis de la relación del nombre de la calle con el apellido de los Velasco, resulta difícil concretar la fecha y el sujeto del linaje  del que tomó nombre la calle y las canteras.

En este marco geográfico se localizaba también la denominada calle Carril, que con toda seguridad acogía el primer tramo de casas que se levantaron alineadas al camino o carril que bajaba desde la calle San Cristóbal y Cruz de la Concepción hasta la fuente de las Peñas. Esta senda que alineó la posterior calle discurría paralela al arroyo de la Membrilla que corría por la cañada que determina en este lugar los cerros colindantes. Probablemente contaba ya con esta nomenclatura en el siglo XVI, aunque aún estuviera en estado embrionario su trayecto urbano.   Un dato de principios del siglo XVII acredita que ya en ese tiempo era conocida indistintamente por el primitivo nombre de calle Carril y por el nuevo, que le fue otorgado en ese periodo de, calle la Fuente, y que mantuvo hasta el siglo XX: Francisco del Gálvez tienen una casa en la calle de la Fuente o Carril de esta villa que confronta con solar de Juan del Valle Becerra, capellán de esta villa, y por otra hace esquina al llanito de la Cochera.  En ambos casos dichas nomenclaturas derivaron del entorno geográfico al señalar la dirección  que tomaba el antiguo carril o senda que bajaba hasta la Fuente de las Peñas.

Los legajos antiguos testimonian también la existencia de una antigua calleja que unía la calle Carril con la calle Ancha (actual camino Ancho), y que despareció posteriormente. …vecino de esta villa que soy para recibir ciertos bienes (….) a saber: unas casas en la calle Carril, linde con casas de Juan Gómez y con la callejuela que va a la calle Ancha. No hemos podido determinar la nomenclatura que pudo ostentar esta enigmática callejuela, si es que tuvo alguna, o si pudo coincidir con nombres de calles como la denominada Caxa o Arias que existieron en este entorno.

Muy próxima a esta localización se situaba también la denominada calle de las Cuevas que venía a parar a la calle Carril. Por la calle de las Cuevas avanzando de la casa de Lorenzo Ruiz Jurado por la calle abajo y vuelta a la calle Carril con la calle de la Cruz de la Concepción hasta la casa de Pero Ruiz del Pozo…, todo este callejero se situaba en el emplazamiento y zona límite al paraje que posteriormente se conoció como la Cagona. Como hipótesis sobre el  origen del nombre de la última calle  avanzamos que en esta zona debió existir alguna mina o cueva por donde afloraba algún caudal de agua  encausada  hasta la fuente de las Peñas, y de dicho elemento pudo tomar el nombre de calle.

Entre las calle antiguas de este entorno señala Franco y Areco que la actual calle Ovejas tuvo originariamente la nomenclatura de  calle Arias. El mismo escribano puntualiza en su legajo que rocedía del apellido del Presbítero Árias Pérez que moraba en ella.  Atendiendo a los datos que muestra el padrón de habitantes de 1651, el más antiguo de los conservados en el Archivo Municipal, se nos plantean algunas dudas al respecto, ya que en dicho documento aparecen reflejadas al unísono y de forma independiente ambas nomenclaturas. Una explicación lógica para la incógnita planteada pudiese ser el que la primitiva calle Arias se dividiese en dos tramos distintos, y a uno de ellos se le adjudicase el nombre de calle Ovejas.                                    

Continuará.

Antonio Maestre Ballesteros