Con la solemnidad propia que envuelve al que sin duda es el acto más esperado por los cofrades en las vísperas de  la Semana Santa, se celebró en la noche de ayer, sábado 24 de marzo, el tradicional pregón que anuncia a todos la buena nueva de la llegada de los días más esperados para los cofrades. 

Con la novedad de celebrarse por primera vez en la parroquia del Carmen, y la de no contar como preámbulo del mismo con la Banda Municipal de Música, se desarrolló el  ceremonial del Pregón de la Semana Santa del 2012, que estuvo a cargo  del veterano cofrade José María Yago Moriana.

Tras la apertura del acto por el Presidente de la Agrupación de Cofradías, Carlos Flores, tomó la palabra el presentador del pregonero, Francisco Toscano del Hoyo, quien, en una comedidas palabras supo detallar las virtudes humanas y valores cofrades que adornan al pregonero, al que califico  como “hermano elegido” por los inquebrantables lazos de amistad que les unía desde la más tierna infancia.

Tomado el atril, José María Yago dio apertura a su pregón con sentidas palabras  que dibujaron  el escenario familiar sobre el que cimentó su sentir Manantero, aludiendo directamente a cofrades – hombres y mujeres-,  que fueron  pilares de la Semana Santa de Aguilar durante la segunda mitad del siglo XX, y que constituían el circulo más cercano de su entorno familiar y sentimental.

De sobrio y vertical se podría calificar al pregón de Pepe Yago, privado quizás de alguna dosis de lirismo preciso para exaltar  las  imágenes  pasioncitas, pero totalmente riguroso a la hora de nombrarlas siguiendo la cronología de nuestra Semana Santa. Con la licencia conferida  a todos los pregoneros, Pepe Yago no se confinó en  mostrar sus debilidades devocionales, señalando  entre ellas a Jesús Caído y la Virgen de los Dolores, dedicando a ésta última los versos más dilatados del pregón.

La reseñada sobriedad de la proclama  no fue óbice para que al pregonero se le quebrase la voz, en varias ocasiones, cuando entre los entresijos vivenciales reseñó a las eméritas personas que le iniciaron en estas lides cofrades. Solemnidad  y  temple otorgó a la oratoria del pregonero, y a la trama sensorial del propio pregón, los emocionados quejidos de las saetas que, de forma magistral,  interpretó Francisco Jiménez “El Lobo”, quién puso  epílogo al acto con una conmovedora letra dedicada al Cristo de la Salud.

 Tras el largo aplauso con el que fue refrendada la labor del pregonero tras concluir éste su disertación, a continuación fue obsequiado por la Agrupación de Cofradías con varios presentes, reconocimiento al que  se sumó la cofradía de la Virgen de los Dolores a través de su hermana mayor.