Esplendida primera jornada de la Semana Santa 2012, con un Domingo de Ramos en el que fallaron todos los pronósticos meteorológicos, permitiendo que lucieran  en todo su esplendor los desfiles procesionales de la mañana y tarde de este día.

Tras la tradicional y solemne procesión de las Palmas, el Señor de la Borriquita volvió a asombrar e  ilusionar  a la chiquillería que se suma a su cortejo procesional para acompañarlo desde la Plaza del Carmen en su lento caminar por las calles de la Carrera. Y si  el Cristo que tallará Martínez Cerrillo envuelve de ilusión a los cofrades más pequeños, la Virgen de la Palma, obra del genial imaginero contemporáneo cordobés, Francisco Romero,  llenó de emoción a las jóvenes cofrades que en una muestra inconmensurable de poder y saber llevan  magistralmente este paso de la Virgen por las calles del pueblo.  

Ya por la tarde, El Señor de la Oración en el Huerto volvió a recorrer las calles de Aguilar mostrando en su apenada mirada todo el sufrimiento y la angustia que padeció en la noche aciaga de Getsemaní. Tras Cristo, la Virgen del Rosario, envuelta en luminarias serpenteantes, fue llevada entre pasos racheados y costeros suaves con toda la sapiencia y el amor que ponen en su trabajo la ya veterana cuadrilla que porta el encarnado palio que cobija a la Virgen de la oscuridad de la noche.

Ambas cofradías vieron arropados sus desfiles procesionales por una masiva asistencia de personas durante todo el recorrido, lo que sin duda, engrandece aún más a la primera jornada de la Semana Santa.