La Hermandad de la Caridad protagonizó un año más la noche del Lunes Santo aguilarense con un desfile procesional  en el que destaca  la sobriedad y el recogimiento que imponen los nazarenos de esta cofradía por el  orden y silencio que mantienen durante todo el recorrido.

Como lo viene haciendo desde su reorganización en el año 2.000, la cofradía desfiló en silencio, sólo roto por el tronar de cuatro tambores roncos que marchan tras el único y singular  paso en el que son procesionadas las portentosas  imágenes de Jesús Cautivo, la Virgen de la Concepción y San Juan Evangelista, talladas por el prestigioso imaginero cordobés Francisco Romero Zafra.

Otro de los contrastes que ofrece la que, por ahora es la cofradía más joven de Aguilar, es el mantener el carácter de hermandad de silencio,  a pesar de residir en uno de los barrios más populosos de Aguilar. Esto no es óbice para que numerosas personas del barrio acompañen a la cofradía durante su recorrido alumbrando al Señor Cautivo, y fuesen muchas también las que se apostaron a lo largo del trayecto procesional para contemplar el paso de la cofradía.

Como incidentes sólo se puede resaltar que el amago de lluvia que se produjo cuando la cofradía recorría el Llano de las Coronadas, hizo que se acelerase la vuelta al barrio, recogiéndose  con bastante antelación a la hora prevista.