Con una mañana radiante de sol se ha despedido la Semana Santa 2012, en la que la meteorología ha limitado en gran medida su desarrollo, obligando a suspender las procesiones del Jueves  y Viernes Santo noche, y condicionado las de otros días.

En una alborada plenamente primaveral que bañaba de resplandeciente y cegadora luz la sobria placita del Carmen,  se inició el principio del fin de nuestra Semana Santa, anunciado con el repique de campanas que precede a la salida del Señor Resucitado.

Si en la mañana  del Domingo de Ramos este recoleto lugar dio la bienvenida a la Semana Santa de Aguilar saludando con hosannas al Señor  de la Borriquita, una semana después la despide entre aleluyas al Resucitado, repartiendo las últimas emociones y vivencias cofrades,  como las que se obtienen  en ese último  encuentro-despedida del Resucitado  y  la Virgen de la Antigua,  momento en el que los cofrades toman conciencia de que todo a acabado y les queda un largo año de espera hasta  que Jesús Nazareno inaugure un nuevo tiempo de Pasión en la noche del Viernes de Dolores.  

Bullicio, colorido, alegría y algarabía, fueron las constantes vitales de un Domingo de Resurrección, en el que se saborea uno de los momentos cumbres de nuestra Semana Santa, como es el encuentro del Resucitado y la Antigua en la puerta del Casino.  La gama de flores que adornan ambos pasos, la música característica que acompaña a la Virgen, los nazarenos sin capiruchos, los encuentros  de los tronos en los dos paseos, Coronadas y Llano de la Cruz, etc., otorgan a este  día una identidad particular que contribuye sobremanera a su esplendor, y con él al de la Semana Santa  de Aguilar .