Como contrapunto al pregón de Semana Santa se celebra ya desde hace 15 años en Aguilar el pregón que llaman de “Gloria” y que sirve de pórtico a los cultos y procesiones  que desde el mes de mayo hasta febrero, con la Candelaria, protagonizan las hermandades y cofradías letíficas.

Aunque hoy sean las cofradías de penitencia las que concitan el mayor interés de los cofrades, corresponde a las devociones de Gloria la raigambre más ancestral y popular del pueblo.  La Virgen de la Antigua, la Cabeza, o la Candelaria, se encuentran entre los primeros anhelos devocionales de los vecinos en la antigua villa cabecera del Señorío de los Fernández de Córdoba, y aún subsisten, cinco siglos después,  en el acervo cultual de Aguilar.

Cumplido con excelencia el protocolo de la presentación del pregonero por Azahara Yago, tomó el atril Francisco Alhama y, rodeado por los estandartes, banderas y simpecados que testimoniaban la presencia y protagonismo  de las hermandades y cofradías de Gloria en el acto, dio comienzo a su pregón recitando unos sentidos versos marianos.

La Virgen del Carmen, y sus tres devociones particulares, Amargura, Fátima y Cabeza, constituyeron el eje sobre el que construyó el pregonero su disertación, extendiendo con ellas el fervor a las demás imágenes de Gloria que fue nombrando en distintos tramos del pregón, como la Virgen de Perpetuo Socorro,  Milagrosa, María Auxiliadora, Purísima Concepción, Sagrado Corazón de Jesús, etc.  

Cimentó Francisco Alhama gran parte de su pregón en la infinidad de vivencias atesoradas en los años que como monaguillo sirvió a la Parroquia del Carmen, trayendo a la memoria el recuerdo de los sacerdotes que han ejercido su Ministerio en el Templo Carmelita durante esos años, o el de personas como Angustias Ladrón de Guevara, fundadora de la cofradía de la Virgen de Fátima.

Enriqueció la alocución del pregonero la intervención durante distintos momentos del acto del coro de la Virgen de Fátima con canciones de marcado carácter mariano, impregnando el ambiente de una mayor solemnidad. Tras un largo aplauso con el que el público agradeció al pregonero su esfuerzo, el presidente de la Agrupación de Cofradías le hizo entrega del nombramiento de Pregonero de las cofradías de Gloria,  y un recuerdo del acto, poniéndose así fin al mismo.