” El domingo día 14 de diciembre de 1930, a media mañana caían fusilados ante un pelotón de fusilamiento los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, los “héroes de Jaca…”
Exactamente hoy han transcurrido 82 años de aquel histórico acontecimiento, que marcaría el comienzo de la lucha y la esperanza de un pueblo. A media mañana del domingo 14 de diciembre de 1930, el Consejo de Guerra sumarísimo, reunido en el Cuartel Pedro I en Huesca, deliberaba sobre la suerte de ambos capitanes del ejército español, que solo dos días antes se habían sublevado en Jaca contra la monarquía.
Seis miembros componían el mismo, presidido por el general Arturo Lezcano y la decisión final del Consejo será la muerte ante un pelotón de ejecución. La orden será firma reglamentariamente y enviada a Madrid, para su rápida ratificación por el Consejo de Ministros, que inmediatamente la avala con su visto bueno.
En la Sala de Banderas del Cuartel, los condenados aguardan la sentencia, acompañados por el capitán Vallés, encargado de su defensa legal. La sentencia llega de inmediato.
A las dos de la tarde, ambos son conducidos al patio del Cuartel. Se despiden de su defensor y le entregan sus objetos personales, un reloj y un encendedor. Suben a un camión, con dos piquetes formados por diez y seis hombres armados.
A las dos y media del día 14 de diciembre de 1930, los cuerpos sin vida de ambos capitanes, caen al suelo acribillados por las balas junto polvorín de Fornillos. El capitán Galán ha gritado el mismo la orden de ¡Fuego¡. Fermín ha gritado ¡Viva la República¡.
Se ha hecho justicia. El Rey Alfonso XIII y el General Dámaso Berenguer están más que seguros de ello. La ejecución ha sido ejemplar y servirá de aviso y escarmiento. A partir de ahora se acabarán las ideas revolucionarias y de libertad del pueblo español y sobre todo de los miembros de su ejército.
Sin saberlo, sin pretenderlo, dotaron al movimiento republicano de dos de sus grandes mártires. “Los héroes de Jaca”.
Entre las miles de personas detenidas y huidas la veneración de ambos mártires será casi secular. Los partidarios de la República no dejarán de crecer y aumentarán de forma masiva a partir de este momento.
Solo cuatro meses más tarde, en Abril de 1931, el tambaleante régimen monárquico con el Rey a la cabeza, caerá víctima de su propia decadencia.




