Con la consagración de la palabra a ritmo de cuplé y pasodoble se invocó anoche en el vetusto edificio de los Desamparados al sumo pontífice del festejo más pagano y popular del calendario anual. Don Carnal emergió un año más entre las ruinas blanqueadas del viejo templo que otrora fue refugio de la beata y triste Doña Cuaresma.
Los duendes del compás más chirigotero se adueñaron del derruido presbiterio para exaltar junto al pregonero la fiesta carnavalesca. Acordes de guitarra y ritmo del tres por cuatro marcaron la emoción en las palabras de Antonio León, cuando éste revivió y recordó a los que en su día fueron artífices de esta tradición, y hoy forman parte ya de la gloria del carnaval aguilarense.
Con un tipo acorde y careta sin gomilla, el pregonero estuvo a la altura de la difícil encomienda que le habían hecho. Con palabras sencillas y elocuentes supo hilvanar y completar un pregón muy justo en la prosa y en el tiempo, pero que emocionó al numeroso público que llenaba el recinto por la autenticidad de los sentimientos expuestos. El buen hacer del pregonero fue respaldado por un caluroso y largo aplauso del público puesto en pie.
El acto contó también con la entrega del antifaz de oro de la Peña Carnavalesca de Aguilar, que fue otorgado a la familia del recordado “Fali”, uno de los pilares sobre los se cimentó la recuperación de esta fiesta en la década de los años Ochenta. Concluyó la velada con la actuación de los tres grupos que salen este año en el Carnaval de Aguilar, dos cuartos y la chirigota del Barrio Bajo, que ofrecieron parte de sus repertorios, con los que hicieron disfrutar y divertirse a las numerosas personas que asistieron al primer evento del Carnaval 2013..






