Con motivo del fallecimiento en la tarde de ayer de “Frasquillo el músico” traemos al recuerdo la entrevista que le realizamos para este periódico hace algunos meses. El entierro será a las  4,30 de la tarde en la parroquia del Carmen.  

 ”Entrevista a Francisco Maestre Jiménez “frasquillo el satre”

   Francisco Maestre Jiménez, “Frasquillo el músico” o “Frasquillo el sastre”, como le gusta que lo llamen, nació en Aguilar el año 1.926. La razón por la que he decidido hacerle esta entrevista no es otra que la de haber llegado a cumplir nada más y nada menos, que 75 años dedicados a la música en nuestro pueblo. 75 años siendo un ejemplo de puntualidad y responsabilidad.

   Su infancia transcurre en la calle el Tejar. En unos años difíciles, los años de la guerra civil, en los que los niños tenían que hacerse cargo de las tareas del campo para ayudar a la economía familiar. 

 ¿Cómo fueron tus comienzos en la música?

   Desde muy chico me gustaba mucho la música y, con diez años, me apuntaron mis padres para que aprendiera. Yo vivía en la calle el Tejar y tenía que ir todos los días a la calle Lorca a casa de Manuel Jiménez Ruiz, Caracol, a que me diera lecciones de música.   

    ¿Ibas también a la escuela por las mañanas?

   No. Como era la guerra civil tenía que trabajar en el campo porque los hombres estaban en el frente. Ten en cuenta que, cuando tenía que arar, un vecino me tenía que ayudar a cargar el arado en el mulo porque yo no podía.   

    ¿De dónde sacabas tiempo para estudiar las lecciones de música?

   Pues me llevaba el método al campo y aprovechaba los descansos para ponerme a solfear. Los compañeros me tiraban chinos y bromeaban. Antes se trabajaba de sol a sol. Cuando llegaba del campo me arreglaba un poco y me iba a dar la lección. No tenía tiempo que perder.    

     ¿Con qué instrumento empezaste?

   Con 11 ó 12 años ingresé en la banda municipal de música pero tenía que comprarme el instrumento. Mi familia no tenía dinero y se lo prestó un tío mío que tenía un estanco en la calle Pozuelo. Cuando yo subía la calle el Tejar con mi clarinete nuevo iba más ancho que largo. Más tarde, se lo vendí al ayuntamiento. También he tocado la flauta, el saxo alto. A lo mejor se salía un músico y lo suplía yo tocando su instrumento. Lo último que he tocado ha sido el requinto. 

     ¿Cómo afectó la guerra civil al funcionamiento de la banda?

   Pues prácticamente en casi nada. La banda no era una cosa política. Se tocaba y ya está. A mí me gustaba y me lo pasaba bien. 

     ¿Con qué directores has tocado?

   Cuando entré en la banda la dirigía el maestro Bulili. Con él estuve poco tiempo. Después he estado con todos los que la han dirigido hasta ahora pasando por Manolo Colín, Sebastián Valero, Francisco Cosano y Luis Alberto. 

     ¿Además de en la banda, has tocado en algún sitio más?

   También he tocado en las bodas, de serenatas. Durante el día estaba trabajando en el campo y cuando llegaba me iba y pasaba la noche tocando. Si comías o bebías algo, eso que ganabas. Cuando llegaba de tocar estaba clareando el día, me cambiaba de ropa y me iba al campo otra vez. Al campo me llevaba el clarinete y en los descansos me ponía a tocar. Los que había por allí decían: “ya está ahí el tío del pito”. Se oía en todo el campo. 

     En Semana Santa tocaríais en las procesiones.

   En Semana Santa tocábamos casi en todas las procesiones. El Jueves y el Viernes Santo acababas de una y te ibas a otra. Se ganaba muy poco pero te echaban vino y lo pasábamos bien. 

     ¿Has tocado también fuera de Aguilar?

   Hemos ido a tocar casi a toda Andalucía, incluso fuera. A S. Roque íbamos 3 días que duraban las fiestas a tocar en todos los actos que había. Nos alojaban en casas particulares. Hemos ido también a Setenil de las Bodegas, a Málaga, Écija, Estepa, todos los pueblos de por aquí alrededor. Incluso a Santa Coloma en Barcelona y a Mallorca. 

     Harías buenas amistades en la banda.

   Estaban casi todos mis mejores amigos. Ya han ido saliéndose y otros, ya no están con nosotros. 

     Pero la banda no era tu profesión.

   A los 25 años decidí aprender el oficio de sastre. Me fui año y medio a Barcelona a una academia de corte y confección y cuando vine me establecí de sastre en Aguilar. Varias veces he hecho los uniformes para la banda y los municipales. 

     ¿Quieres añadir algo más?

   Que en la vida hay que reírse. Reír es lo más grande. A mí me decían cuando me veían “Frasquillo, el músico, siempre con el cachondeo”. Que hay que tomarse las cosas a bien, no puede uno morirse de “INRI” (enritaciones) como el Señor. 

   Pues sí, así ha transcurrido la vida de Francisco Maestre Jiménez, ”Frasquillo el músico”. Para mí, todo un ejemplo de dedicación, de trabajo, de saber vivir la vida buscando el equilibrio entre trabajo y diversión. Una vida vivida intensamente y, siempre, dispuesto a ayudar a cualquiera que se lo pidiera.

 

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