Aunque se intentó, no pudo ser. Una leve llovizna cuando el paso del Cristo de la Expiración asomaba ya al paseo de las Coronadas, determinó que la Junta de Gobierno decidiese volverse sobre sus pasos y resguardar cuanto antes a la imagen y nazarenos en el templo del que habían salido una hora antes. La misma suerte y el mismo caminó tomó la cofradía de las Angustias que procesiona detrás, y que también se volvió al templo cuando se encontraba situada ya en la mitad de la calle Carrera.
Con estos hechos se ha repetido exactamente, casi al milímetro, lo acontecido en la Madrugada del 2012, sumando ya tres años consecutivos en los que estas dos cofradías no concluyen su estación de penitencia por culpa de la lluvia.




