¿Valentía o temeridad?

Se puede decir que en el Viernes Santo del 2013 también ha salido Jesús Nazareno,  hecho que parece ser  constituía una obsesión para algunos. Lo que no se puede considerar es que dicha salida haya sido para realizar la Estación de Penitencia, sino más bien  para luchar  contra los elementos, principalmente la lluvia,  que de manera persistente se hizo presente desde el mismo momento en el que Jesús abandonó la iglesia, siendo incomprensible para todos ver cómo le caía un verdadero chaparrón en el puerta del templo, con el trono parado y sin que nadie ordenase nada,  y además  que se decidiese continuar la procesión lloviendo y con el cielo totalmente  encapotado. 

Nada de lo ocurrido esta mañana con el Nazareno ha contado con una lógica que pudiese justificar las decisiones tomadas,  ya que no se corría el riesgo de que lloviese, sino que lo evidente era que la cofradía se tendría que volver minutos más tarde por el agua, eso sí, con todo el patrimonio artístico y humano empapado. 

 Así ocurrió, y tras dar la vuelta por el Llano de las Coronadas y calle Santa Brígida de forma acelerada, subió la cuesta de un tirón y,  en un pequeño respiro que dejó la lluvia, impartió la bendición y se recogió  cuando eran las 9 de la mañana.  Todo esto ha sido innecesario. La Junta de Gobierno no ha querido ver lo que era evidente para todas las personas congregadas en la cuesta de la parroquia,  y no ha querido escuchar lo que era un grito unánime ¿están Locos? . Por sus parte, la Cofradía de María Santísima de la Amargura, ante lo que era imnegable,  optó por encender la candelería a la Virgen y mostrarla a sus cofrades y devotos con toda la hermosura y belleza que atesora  el conjunto del palio, y destacando sobre él, el rostro de la dolorosa por antonomasia de Aguilar.  Posteriormente decididó recorrer el camino andado por el Nazareno cuando el tiempo se aseguró.        

         

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