El olor a Azahar invadía la Cuesta en las primeras horas de la tarde cuando los cofrades acudían presurosos al último día del quinario. Las vísperas llegaban a su fin y la emoción llenaba los entresijos del fervor que se desborda en esta noche de tradición y ritual. El Nazareno ha abierto un año más las puertas de la Semana Santa de Aguilar ante una multitud de corazones que rebosaban entusiasmos por la llegada del día esperado.
La cita con el Nazareno ha marcado una jornada de Viernes de Dolores que en Aguilar se ha vivido con la intensidad con que los cofrades reciben el día que marca el final de la espera y el inicio del fin. Todo está por sentir y vivir pero ya hemos consumido las primeras emociones que tardarán todo un año en volver.
Jesús Nazareno salió por la puerta de San Antón marcando el inicio de una plenitud que concluirá el aun lejano Domingo de Resurrección, cuando la Virgen de la Antigua ponga el broche de oro a la Semana Grande del 2014 entrando al templo por esta misma puerta. Lo que viviremos y sentiremos entre uno y otro día es la Semana Santa de Aguilar.




