La segunda jornada de la Verbena de la Calle Santa Brígida giró en torno a la procesión de la virgen de la Antigua, iniciada tras la celebración eucarística del segundo día del Triduo que dedica la cofradía a su Titular coincidiendo con la festividad del Dulce Nombre de María.
Enraizada en la más primitiva tradición de estos cultos septembrinos, instituidos a mediados del siglo XVI en la ermita extramuros que acogía la imagen, la procesión de la Virgen de la Antigua por las calles de Aguilar se remontan a la mediados del siglo XIX cuando la Feria de Aguilar se ubica definitivamente dentro del casco urbano.
La actual verbena y procesión por las calles del Barrio Bajo se remonta a mediados del pasado siglo XX, habiéndose recuperado hace algo más de una década tras un paréntesis en el que no tuvo continuidad. Tal como estaba previsto, la virgen de la Antigua, ataviada con los clásicos atributos de su primitiva iconografía, salió en la procesión de gloria que rememora sus ancestrales cultos y romería que se desarrollaban en la explanada de la desaparecida ermita junto a las huertas del Río Cabra.
Tras la vuelta de la Virgen a la iglesia del Hospital, cruzado ya el umbral de la media noche, la verbena continuó en la calle con las actuaciones musicales previstas y se prolongó durante gran parte de la madrugada.






