Feria San MiguelLa cita es el próximo lunes, día de San Miguel. El lugar, la puerta de la iglesia de la calle San Cristóbal. La hora, cuando concluya la Función religiosa al Cristo de la Salud. El punto de arranque cuando se cuelguen las dos grandes y negras pizarras en la fachada del Templo con los productos de la subasta.

Así se cumplirá, un año más, con la ancestral tradición que ha perdurado a lo largo de los siglos, evolucionando hasta la actual y popular subasta, conocida como la de los “gallos”, aunque en ella se puja por toda clase de productos, desde los clásicos gallos, pavos, conejos, perdices, etc, a los más variopintos, que abarcan desde alimentos a  obras artísticas, y como no, a los sentimentales, que son los más preciados, como los cirios que alumbraron al Cristo la noche del Viernes Santo, el centro de flores para los difuntos, o el bastón por el que se puja todos los años.

Guarda la cofradía en sus dependencias  una de las espadas que recuerdan el origen de esta costumbre, cuando los gallos se colgaban en una cuerda a la puerta de la iglesia, y lo que se subastaba eran la espadas para su degollación. Hoy se puja por  los gallos “vivos y coleando”, en el cerco de personas que se reúnen en torno a Elena Maestre, secretaria del evento.

No hay subasta sin voceador, y también este cargo, que constituye el alma mater de la almoneda de San Miguel, está recubierto de tradición, en este caso familiar, ya que desde hace muchas décadas lo han ejercido dos grandes cofrades y devotos del Cristo de la Salud: Antonio Guerrero Luque, que fue hermano mayor y subastador durante un largo periodo de tiempo, quien   dejo el testigo a su hijo,  Antonio Guerrero Pérez, que hace la subasta cada año.

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