Así lo viven los cofrades que saben que a partir de hoy deberán esperar todo un año para que el dintel de la iglesia del Carmen marque el inicio y fin de la Semana Santa al cruzarlo los dos Misterios que resumen la Pasión en Aguilar: Borriquita y Resucitado. Todo comenzó el Domingo de Ramos y ha concluido, como manda los cánones, en esta radiante mañana de Resurrección, en la que el encuentro de la Virgen de la Antigua con su hijo Resucitado en las Coronadas encarna la alegría de la buena nueva de Pentecostés.
Rito y ritual se repite año tras año en esta luminosa, alegre, colorista, y gloriosa procesión, que renueva la certeza de que la muerte fue vencida por el ajusticiado en la cruz del Gólgota. Cristo Resucita en Aguilar cada año en la recoleta Plaza del Carmen para dar sentido a su Semana Santa. Y en este lugar se despide de su Madre a eso del mediodía con un harmonioso y alegre repique de campanas. Todo está consumado para los cofrades aguilarenses, porque la Virgen que nació en la rivera del Río Cabra ha cumplido el rito de cruzar las Coronadas mirando de frente a quienes la contemplan desde el emblemático paseo de Aguilar.
Portentosa la celebración pascual en nuestro pueblo con esos dos magnífico pasos que sintetizan en la última jornada la grandeza y fastuosidad de las cofradías y Semana Santa de Aguilar. Domingo de Resurrección con el sello propio y secular que le otorga las dos imágenes que compendian la tradición y fervor cofrade local. Se acerca ya la efemérides del Centenario del Resucitado de Pío Mollar, y hace ya más de cuatro siglos y medio que la Virgen de la Antigua está presente en la devoción de este pueblo.
Se fue otra Semana Santa dejándonos un pozo de vivencias y emociones que saciarán la larga espera. La primera luna de primavera, la del Nisán hebreo, ya está en cuarto menguante indicándonos que ha comenzado la cuenta atrás para que el próximo Viernes de Dolores Jesús Nazareno cruce la puerta de San Antón anunciando el comienzo de la nueva Semana Santa que está por venir. Ojalá sea tan esplendida como la que acabamos de celebrar.





