Tarde primaveral en el Llano de la Cruz con temperaturas más que suaves y sin viento, lo que sublimó aún más la salida de la cofradía. Tanto el cortejo de nazarenos como los dos tronos aparecían bajo la arcada de piedra de la portada de la Veracruz con toda su candalería y candelabros encendidos, resaltando la belleza de las dos imágenes titulares y de la típica estampa cofrade que ofrece el entorno y el paseo del Altozano cada tarde del Martes Santo.
En tan idílico escenario y con el buen acompañamiento musical que llevaban de los dos pasos se enalteció la estación de penitencia de una cofradía, la del Preso y Desamparados, que ha cumplido su 25 aniversario fundacional. Gran ambiente rodeó todo el recorrido procesional, constituyendo su vuelta al Llano de la Cruz y recogida uno de los momentos más esperados por los aguilarenses.
Portadores han llevado sobre sus hombros a la portentosa talla del Ecce-Homo de Aguilar, impresionante imagen del Cristo Presentado al Pueblo que formó parte en tiempo pretéritos del cortejo de la primitiva Hermandad de la Veracruz, y cuya autoría se relaciona con el taller de Alonso de Mena que trabajó en la Granada del siglo XVII.
Airoso como siempre se movió el palio ochavado de la Virgen niña de los Desamparados. Al son del tintineo de sus bambalinas dejó una estela de luz y color a su paso por las calles del pueblo. La noche se cerró gloriosa en los preliminares de una madrugada en la que, la mirada penetrante y compasiva del Señor de la caña, hizo vibrar de emoción a sus cofrades y devotos.






