Las puertas del templo Carmelita se han abierto en la noche del primer viernes de Cuaresma para que iniciara su andadura el Viacrucis que marca el principio del tiempo cultual en las cofradías de penitencia, preparatorio de la próxima Semana Santa que se acerca irremediablemente a medida que se desoja el almanaque. Cuarenta días nos separan de la añorada mañana en la que la Borriquita se asomará a Plaza del Carmen para renovar el rito de inicio de una nueva Semana de Pasión.
La Virgen de los Dolores, titular de la Congregación Servita de Aguilar, ha protagonizado este solemne acto, desarrollado en una noche donde la bondad climática ha permitido que sean numerosas las personas que se han sumado o visto el discurrir del cortejo por las calles céntricas del pueblo. Tras salir a las 9 de la noche, el paso o trono, portado por un grupo de costaleros y costaleras, se ha dirigido a la calle Silera para subir hasta la Torre del Reloj, bajando nuevamente a la calle Moralejo por Desamparados. Por la calle Arrabal ha llegado a la Placilla Vieja, subiendo la Cuesta de Jesús para recogerse en la Parroquia del Soterraño varias horas después.
El cortejo ha contado con el acompañamiento de un acapilla de música que ha interpretado distintos motetes durante el recorrido, en cuyos intervalos se fueron rezando las estaciones del Viacrucis señalizadas por las cofradías con cruces de madera. La imagen de la Virgen iba ataviada con el manto, saya y corona con que procesiona en la noche del Sábado Santo.





