Foto Curiosa: la Plaza de los ilustrados

Esta curiosa fotografía, producto de las nuevas tecnologías en la captura de  imágenes, nos permite contemplar una visión nada convencional del octógono que da forma a la archiconocida Plaza de San José de Aguilar. Podemos contemplar los ocho lados en un mismo plano, lo que hace que tenga una gran peculiaridad.

Este primer plano de la arquitectura que da forma al popular recinto, desconocido para la mayoría de los vecinos de la localidad, introduce un enfoque totalmente inédito que, sin embargo, refleja con exactitud las descripciones que se han hecho de la Plaza por estudiosos de la materia, como el que reproducimos parcialmente realizado por de José Galisteo.

“Y es que, como bien señala Cervera Vera, el fin principal que promovió el diseño del espacio octogonal fue el de establecer un espacio libre destinado a mercado de abastos, si bien, por extensión y dadas las nuevas circunstancias socio-urbanísticas, pasó a convertirse en el centro neurálgico de la villa donde confluían todos tipo de actividades humanas. Su iniciativa fue fruto del espíritu renovador e ilustrado presente en un sector de la clase acomodada aguilarense, que apostaba por las medidas reformistas de los Borbones. Lejos de influenciarse por los modelos de Almadén, Archidona u otros lugares de España, los cuales conocerían sobradamente sus promotores, el caso que nos ocupa goza de una distinción conceptual superior, la cual no solo pretende paliar las carencias básicas que suscitaron su génesis, sino que delata el conocimiento profundo de formas arquitectónicas más internacionales que se «enraízan» por medio de un lenguaje estético castizo, vernáculo, para combinar a la perfección los efectos tardobarrocos con los clasicistas.

En líneas generales, estamos ante una plaza mayor programada, de estilo neoclásico, limitada interiormente por un polígono octogonal de lados iguales, que la cierra totalmente, y que se comunica con el exterior mediante cuatro pasos cubiertos en esviaje con arcos rebajados. Las distintas fachadas presentan tres alturas enrasadas -excepto en la fachada de las Casas Consistoriales y edificio anejo, los cuales manifiestan su presidencia con dos niveles-, con superposición de órdenes en pilastras de la calle principal (orden toscano en planta baja y orden jónico en la superior). El desarrollo longitudinal de las fachadas posee ligeras variantes compositivas de cada uno de los edificios respecto al conjunto (efecto escenográfico), las cuales evitan la monotonía compositiva del esquema general de fachada, resultado final que, en honor a la verdad, es lo que le otorga al recinto cerrado un equilibrio y armonía formidables. Ya advertíamos cómo destaca sobremanera la fachada del Ayuntamiento, cuyo remate en forma de peineta alberga la heráldica «afrancesada» de la ciudad, así como una cartela latina por encima de la balconada principal –AGUILARIAE POPULOS HUNC EREMUM IN FORMOSUM FORUM SUO SUMPTUI LIBERALITER CONVERTIT (El pueblo de Aguilar transformó este yermo en hermosa plaza a sus expensas)–, además de los blasones de don Alonso de Aguilar y doña Catalina Pacheco que, en su día, estuvieron ubicados en la Puerta de Espejo, sita en el antiguo recinto amurallado de la villa. Finalmente, todo el recinto octogonal se ve coronado por un sotabanco con altos pináculos”.

Desde su construcción hasta los primeros años de la década de los sesenta, cumplió su principal cometido, cual fue ser espacio para el abastecimiento público (mercado), principalmente. Durante todo ese tiempo, sufrió adaptaciones y reparaciones diversas mas nunca alteraron su fisonomía general. Sin embargo, las labores de restauración más importantes fueron las emprendidas en la década de 1970, que sirvieron para dotarle del actual pavimento y, con posterioridad, de cierta uniformidad de fachadas tomando como referencia las dos únicas portadas originales conservadas (casas n.os 18 y 19). Los proyectos técnicos fueron redactados por los arquitectos Rafael de la Hoz Arderius, Gerardo Olivares James y José Chatang Barroso. Por últimos, cabe señalar que Francisco Franco, previa deliberación del Consejo de Ministros, lo declaró Conjunto Histórico-Artístico por Decreto 1685/1974, de 24 de mayo de 1974, siendo el primer inmueble al que se le concedió protección legal en la ciudad”.

Autor: José Galisteo Martínez


Bibliografía

BONET CORREA, Antonio, Morfología y ciudad. Urbanismo y arquitectura durante el Antiguo Régimen en España, Barcelona, Gustavo Gili, 1978.

CABEZAS PÉREZ, Francisco, “La villa de Aguilar de la Frontera a comienzos del siglo XVI”, en CABEZAS PÉREZ, Francisco, LEÓN MUÑOZ, Alberto y

CERVERA VERA, Luis, Arquitectura de la plaza mayor octogonal de Aguilar de la Frontera (Córdoba), Córdoba, Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, 1996.

ORTIZ JUÁREZ, Dionisio, BERNIER LUQUE, Juan, NIETO CUMPLIDO, Manuel y LARA ARREBOLA, Francisco, Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba, tomo I, Córdoba, Diputación, 1981.

RIVAS CARMONA, Jesús, “Juan Vicente Gutiérrez de Salamanca Fernández de Córdoba, arquitecto cordobés de los siglos XVIII y XIX”, en Imafronte (Murcia), 1, 1985, pp. 59-72.

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