El día de los “cuellos sucios”

Se percibía en el ambiente las ganas de vivir un día grande. Tal y como fue, a pesar de una oscura nube que amenazó con ensombrecer el Miércoles Santo. Y así, un chaparrón de última hora a punto estuvo de amargar la noche a todos. Menos mal. Tras la tempestad, llegó la calma. Y fue la hora de disfrutar por las calles de Aguilar de las dos hermandades que forman actualmente la nómina de la llamada “procesión del cuello sucio”, antigua denominación que recibían los desfiles cofrades de este día en los pueblos de la campiña cordobesa.

El contraste de esta jornada se advierte en las dos cofradías, en las que se marca la frontera entre las Semana Santa antigua, personificada en el clasicismo de la imagen de Jesús Caído, y la moderna, que se muestra en las formas y estética de la Virgen de la Paz, principalmente en su cuadrilla de costaleros, sin duda todo un lujo con el nivel adquirido en su andar.

En una tarde al final soleada –a pesar del sobresalto–, las dos hermandades recibieron el calor de sus fieles y público en general que de manera masiva se hechó a la calle para vivir el Miércoles Santo de la añorada y ansiada “normalidad”. Una jornada que, en lo cofrade, dejó estampas irrepetibles, como el acompañamiento del Imperio Romano de Moriles abriendo paso al cortejo del Caído.

El broche final llegó en la Plaza de San José donde la bulla llenó el ochavado recinto para contemplar el paso por este emblemático lugar de las dos cofradías. Momentos sublimes que forman parte de los recuerdos imperecederos de quienes sueñan y anhelan siempre con la llegada de este día, pues él nos deja algunas de las estampas más costumbristas y memorables de la Semana Santa de Aguilar.

Ayer volvió la bulla, la fe y la esperanza. Volvieron las imágenes para el recuerdo en un gran Miércoles Santo.

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