La Banda de Música solicita rotular una calle del pueblo con el nombre del «Maestro Bulili»

Por acuerdo de la directiva de la Banda Municipal de Música se ha solicitado al ayuntamiento la rotulación de una calle con el nombre de D. Eugenio Lloret García (Maestro Bulili) en reconocimiento y memoria del que fue el refundador de la entidad musical municipal en el año 1929.

La solicitud, respaldada por cien firmas, tal como recoge el Reglamento de Honores y Distinciones de la localidad, ha sido presentada en el Registro Municipal hace varias semanas, con el deseo de que pueda ser tramitada por la alcaldía y resulta por el órgano competente.

En este sentido, decir, que el Equipo de Gobierno se ha mostrado receptivo a la propuesta y comparte el deseo de que quede reflejado en el callejero local el nombre del que fue primer director de la banda tras su reorganización en los años veinte, máxime cuando se está a punto de cumplir el primer centenario de dicha efeméride.  

La calle propuesta para ser rotulada con esa denominación es el callejón existente entre las calles Cerrillo y Molino, por encontrarse aun sin nomenclatura y también por ser una casa de la calle Cerrillo donde habitó el “Maestro Bulili” desde su llegada a Aguilar, en 1928, hasta su fallecimiento en 1940.

SIPNOSIS DE LA TRAYECOTRIA MUSICAL DE DON EUGENIO LLORET GARCÍA

En la larga trayectoria histórica con que cuenta la Banda Municipal de Música de Aguilar, que remonta sus umbrales a las primeras décadas del siglo XIX, se han dado numerosas etapas marcadas por el apogeo que disfrutó la institución y otras de clara decadencia. La tradición musical en Aguilar de la Frontera la avala la existencia constante de entidades de músicos que de forma independiente o ligada a otras organizaciones, como eran los grupos de voluntarios realistas o liberales existentes durante la primera mitad del siglo XIX.

 En 1883 se produce la fundación de la primera banda municipal de música que sería erigida y se mantuvo vinculada al ayuntamiento durante mucho tiempo Posteriormente se generó la formula por la cual el ayuntamiento pagaba a una banda particular sus trabajos en ferias y fiestas, así como en los conciertos en el Llano Coronal. Esta situación se mantuvo hasta el año 1929 en el que, tras ratificar el Pleno la propuesta de alcaldía, pronto se iniciaron los trámites necesarios para cubrir la plaza de director de la Banda de Música, hecho que constituía el eje del nuevo proyecto de creación de una Banda Municipal de Música.  La convocatoria se hizo en base a la legislación de la época y se concretó en un concurso de méritos:

En cumplimiento del acuerdo adoptado por el Ayuntamiento Pleno en Sesión del día treinta y uno de agosto último se acordó por unanimidad se anuncie a concurso la provisión de la plaza de director de la banda de música de esta ciudad, cuyo concurso deberá ser anunciado por medio de edicto en los sitios públicos y de costumbre de la localidad, en el Boletín Oficial y en un periódico de la provincia, y sujetarse a las bases establecidas en el expediente respectivo .

En el mes de noviembre saldaba el Ayuntamiento las 20 pesetas que costó la publicación del anuncio en el diario la Voz de Córdoba. Poco más de dos meses debió permanecer abierto el plazo, ya que el 10 de diciembre la Comisión Permanente acordaba la propuesta resolutoria recomendada por los técnicos que valoraron el currículum presentado.

Del interesante documento resalta el elevado número de aspirantes que pretendieron la plaza, la mayoría de ellos directores de música que ya ejercían en pueblos de la comarca o provincia, lo que indica las muchas ventajas que ofrecería la nueva Banda Municipal de Música de Aguilar. Catorce fueron los candidatos que aspiraron al puesto:

Se dio cuenta del expediente instruido para  la provisión mediante concurso de la plaza de director de la banda de música de esta ciudad, del que parece que durante el plazo señalado para optar a dicho concurso han solicitado los señores siguientes:

1º Don Miguel Gómez Ramona, director de la banda municipal de música de Espejo.

2º Don José Salazar López, director de la banda de música de Castro del Río.

3º Don Rafael de la Torre Brieva, director de la banda de música de Hinojosa del Duque.

4º Don Sebastián Zamorano Rocha, músico de 1ª del Regimiento Pavía Nº 48 de guarnición en San Roque.

5º Don Manuel Olviera Díaz, director de la banda municipal de música de Ronda.

6º Don Eugenio Lloret García, natural de Lorca (Murcia), de profesión compositor  y profesor de música con residencia en Peñarrolla-Pueblonuevo.

7º Don Joaquín Reñe Esteve, profesor de música, pianista, compositor y director de banda de música en Hellín.

8º Don Cristóbal Segovia Ariza, director de la banda de música de Santaella.

9º don Jesús Gan Pineda, director de la banda de música de Puente Genil.

10º Don Francisco Ibañez Giner, vecino de Carcabuey, profesor de piano y director de la banda municipal de dicha villa.

11º Don Virgilio Fernández López, natural de la Campana y vecino de Utrera.

12º don Francisco Melgarejo Gallardo, músico de 2ª clase del Regimiento de Infantería  Ávila Nº 56 de guarnición en Málaga.

13º Don Cayetano María Gandara, natural de Jerez de la Frontera.

14º Don Modesto Virgilio García Rodríguez, músico con destino en el Regimiento  Infantería de Pavía Nº 48 en San Roque.

La Comisión, teniendo a la vista todos los antecedentes e informes dados por los técnicos, y siendo de entre todos los solicitantes los más favorables a favor del aspirante don Eugenio Lloret García, natural de Lorca, Murcia, de profesión compositor y profesor de música, con residencia en Peñarroya-Pueblonuevo, acordó por unanimidad designarle para dicho cargo, cuyo nombramiento será notificado al interesado advirtiéndole que este debe ser posicionado antes del día diez del próximo mes de enero . 

Resuelta la cuestión de proveer la plaza de director se iniciaron los preparativos y ensayos con la nueva banda, prolongándose estos casi un año más. La familia Lloret trasladó su residencia hasta Aguilar en el tiempo previsto, instalándose en la calle Cerrillo, en una parte de casa que costeaba el Ayuntamiento.

 Don Eugenio Lloret García

Como indican los datos del expediente, Eugenio Lloret García llegó a Aguilar a principios de 1928 procedente del norte de la provincia donde ejercía de director de la banda de Peñarroya-Pueblonuevo. En ese municipio reorganizó la banda de música y la capitaneó durante muchos años .

Tal como refleja su expediente, había nacido en Lorca, Murcia, en el último tercio del siglo XIX. En esa ciudad inició su andadura musical formando parte, en 1883, de la banda de música de la Casa de la Misericordia de la capital murciana bajo la dirección de Acisclo Díaz y Rochet. También realizó estudios en el Real Conservatorio de Madrid donde se presentó al concurso para ocupar la plaza de director de la Banda de Música de la capital de España, oposición en la que fue aventajado por el maestro Villa por solo varios puntos. Aprobó las oposiciones de Músico Mayor Militar en los batallones de Ciudad Rodrigo (Llerena).  

En 1902 Eugenio Lloret era ya compositor, profesor de música, y director, asumiendo la reorganización y dirección de la banda de música de Almería, para la que redactó un reglamento que recogía los sueldos de los músicos, la plantilla (44 músicos), y los derechos y obligaciones de los mismos. Entre los artistas formados por Eugenio LLoret en su etapa almeriense destaca José Padilla, reconocido compositor español . 

Posteriormente estuvo en América, concretamente en Argentina, acompañando a su hijo que fue también un excelente músico. El maestro Lloret se casó con Aurora Martín Márquez, de cuya relación nacieron tres hijos: dos niñas y un niño. Las niñas se llamaron Aurora y Soledad y se avecindaron en Aguilar junto a sus padres en 1928. Viviendo en Peñarroya-Pueblonuevo esta familia sufrió el luctuoso hecho de la muerte del hijo varón.

De la producción musical del maestro Lloret se conservan pocas partituras ya que la documentación del archivo particular se perdió tras su muerte. Entre las conocidas está el pasodoble titulado “Viva la Gracia” y el tango “Cosmopolita”, compuesto durante su estancia en Argentina y dedicado a un compañero, también director de música. Entre las obras reconocidas  compuestas por él está una “Marcha Triunfal” con la que alcanzó un premio internacional, el pasodoble “Aguilar de la Frontera”, una marcha dedicada a Alfonso XIII y un capricho sinfónico titulado “En la Fragua” .  

La Banda del “Maestro Bulili”

Desconocemos si fue con anterioridad a su llegada a Aguilar o durante su estancia en el pueblo, pero pronto se conoció al director Eugenio Lloret con el apodo de “Maestro Bulili” . Tampoco podemos precisar porqué se proveyó con tal alias al eminente músico, pero este ha perdurado incluso tras su desaparición. Aún hoy los más mayores  hacen referencia a la banda de Eugenio Lloret como la del “Maestro Bulili”. Existen varias hipótesis para abalar el origen de tal apelativo, siendo la más razonable la que lo vincula con la costumbre de usar pajarita o lazo en el cuello en vez de corbata, ya que en Aguilar se da tal denominación a los lazos de colores que se colocan en las roscas de pan que se bendicen y consumen el día de San Blas.  .

Establecido en la calle Cerrillo tras su llegada a Aguilar en enero de 1928, el veterano músico trabajó durante los meses siguientes en la organización y formación musical del nutrido grupo humano que se inscribió para formar parte de la nueva banda, así como la adquisición del nuevo instrumental necesario, reparación del viejo, confección de uniformes, etc. Con ese fin las peticiones del flamante director al Ayuntamiento se convirtieron en asiduas. La primera se fecha en el mes de marzo:

El que suscribe, director de esta banda municipal tiene el honor de proponer al Ayuntamiento de su digna presidencia la adquisición de un método de solfeo, algunas partes de Eslava, y papel de música para el servicio de la misma. Al mismo tiempo le manifiesta que habiendo necesidad de arreglar los instrumentos que existen en este municipio desea su aprobación para que en un tiempo oportuno pueda hacerse de los mismos, y no se interrumpa la buena marcha de esta corporación.              

La nota indica que el grupo de aspirantes estaba ya constituido y se preveía ampliarlo en los meses siguientes, para lo que se estaba reparando el instrumental existente. El encargo de material didáctico se realizó a la casa Martínez Rukel de Córdoba y se adquirieron: 6 partes del surfeo Eslava, 1 método completo encuadernado del solfeo Eslava, y 10 cuadernillos de papel de música. El coste de estos cuadernos se elevó a 42,25 pesetas, y como es lógico suponer tenían como destino la escuela de música o educandos que funcionaría ya bajo la instrucción del maestro Lloret.

Resulta sorprendente el elevado número de jóvenes que optaron a formarse en la academia como paso previo al ingreso en la banda municipal. Nada menos que 92 chavales en una horquilla de edad que oscilaba entre los 12 a 20 años conformaron el registro de esta primera escuela o academia de música de la banda. En un valiosísimo documento se recoge los nombres de los potenciales alumnos de Eugenio Lloret, detectándose apellidos que en muchos casos han perdurado en la banda de música de Aguilar hasta nuestros días, constituyendo un verdadero entramado generacional de familias de músicos locales.

Los gastos ocasionados en el mes de Abril indican que la banda estaba aún en proceso de formación y necesitada de tiempo para emplearse o atender los servicios que de ella requería el Ayuntamiento, como era el acompañamiento a las procesiones de Semana Santa, tal como se venía realizando desde el siglo XIX. Ante esta contingencia no tuvo otra opción el Cabildo que recurrir a una banda foránea, problema que se solucionó contratando a una prestigiosa sociedad militar que se encontraba circunstancialmente en la vecina localidad de Montilla :

Se acordó abonar con cargo al capítulo-artículo del Presupuesto al Depositario de este Ayuntamiento, D. Manuel Barragán Miranda la cantidad de dos mil quinientas setenta pesetas, cincuenta céntimos, por los gastos ocasionados por la estancia, honorarios, y gastos de traslado de la Banda de Música del Regimiento de Ingenieros de Madrid,      contratada por este Ayuntamiento para tocar en la procesión del Santo Entierro de este año . 

El elevado gasto de la contrata pone de relieve la fama y calidad de que gozaba la histórica banda militar madrileña. Al frente de la misma estaba el compositor Pascual Marquina, uno de los músicos y directores españoles más sobresalientes del siglo XX.

La experiencia adquirida por el maestro Lloret en Almería y Peñarroya-Pueblonuevo le valió para ejecutar el trabajo que le encomendaron en Aguilar. A medida que pasaban los meses se fue consolidando la nómina de músicos en la recién creada banda municipal. A lo largo de todo el año se registran circulares del director instando al Ayuntamiento a la adquisición de los elementos necesarios para que la banda se estrenase con su  primera actuación.

En los meses iníciales de 1929 se adquirieron nuevos instrumentos en la casa Martínez Ruker de Córdoba por valor de 1.045 pesetas. A principios del mes de marzo se elabora el pliego de condiciones para la confección de los uniformes de los músicos, lo que constituía un avance importante en el objetivo de poder debutar cuanto antes. La documentación refleja que la nueva banda pudo estar configurada totalmente para el mes de marzo, ya que a partir de esa fecha el Ayuntamiento inicia el pago regular de las nóminas o gratificaciones mensuales a los músicos:

Por unanimidad se acordó que en virtud de estar ya organizada la banda municipal de música de esta ciudad, que a los individuos que la forman se le abonen mensualmente los haberes correspondientes con sujeción a la consignación que para este fin figura en el Presupuesto Municipal, y a tal efecto deberá liberarse al director de la misma la cantidad necesaria, cuya inversión justificará debidamente con las correspondientes nóminas que serán sometidas a la aprobación de la Comisión Permanente .       

 Todo indica que en la Semana Santa de 1929 no estaba aun activa la nueva banda. Desconocemos si acompañó a la Corporación municipal en su asistencia a las procesiones, lo más probable es que no, ya que hasta finales del mes de abril no se encargaron los nuevos uniformes. La nota de entrega se fecha a finales del mes de julio:

Así mismo se dio cuenta del expediente instruido para adquirir mediante concurso veinte y siete uniformes para los individuos de la banda de música municipal, del que resulta que el trece de abril último tuvo efecto mencionado concurso habiendo sido adjudicada la confección del expresado uniforme al único licitador, Don Gabriel Lucena Albalá, en la cantidad de mil quinientas cuarenta pesetas, cinco céntimos, no habiéndose presentado reclamación alguna contra el mismo, y cuyos uniformes aparecen entregados según consta en el expediente respectivo .  

Deducimos que el número de músicos que tendría la nueva banda debía ser igual o similar al de uniformes confeccionados, entre los que se incluiría el del propio director. Con la vistosidad que les imprimía los flamantes trajes se presentó al público la banda del “Maestro Bulili”, y así lo prueba el único documento gráfico que se conoce de esa época, recogido en la revista de Feria Real de 1929.

Con veinte y siete componentes se constituyó la histórica banda, llamada a ilustrar un nuevo tiempo en la tradición musical de la localidad, convirtiéndose en el punto de inflexión entre las antiguas bandas de las Milicias militares del siglo XIX y las civiles que se han sucedido a la largo del siglo XX hasta alcanzar a la actual. Si reparamos en la añeja fotografía de 1929 comprobamos que la mayoría de sus componentes eran jóvenes, que en muchos casos se convirtieron en curtidos músicos que perduraron en la banda hasta alcanzar su senectud.

 Aunque no hemos hallado ningún documento que relacione los nombres de los primeros componentes de la banda que creó Eugenio Lloret, el testimonio oral de José Jiménez Ruiz nos ha permitido elaborar un listado de los  músicos que se formaron con Lloret y pertenecieron a la citada banda. La lúcida memoria de este octogenario músico  acierta a detallar el instrumento que tocaban y el apodo por el que eran conocidos algunos.

 Antonio Galisteo Navarro “paticas”. Clarinete/ Juan Campos Miranda “Miranda”. Clarinete/ José Valle Ruiz  “YanYan”. Bajo/ Manuel Navarro Navarro “el Conejo”. Bombardino/ Pedro Linares “el Cacho”. Bombardino/ Joaquín Jiménez Bélchez “Sombrerero” Bombardino/ Claudio Cecilia Rejano. Juan Yago Valverde “Yago” Trompa/ José Manuel Gálvez Espada “Chimamez”. Eustaquio Monedero Gálvez, Flauta/ José Márquez Luque. Flauta/ Manuel Ríos León/ Antonio Prieto Pedroza. Caja/ Manuel Varo Galisteo. Trombón/ Rafael López Luque “Jaramago” Trompeta/  José Carmona Jiménez/ Ricardo Linares Valle, Trombón/ Joaquín Heredia Sánchez, Flauta/ Evaristo Ladrón de Guevara Cosano/ José Quintero Alhama “Quintero” Requinto/ Juan Jiménez Cecilia “el Viejo” Tenor/ Francisco Jiménez Cecilia, Flauta/ Tiburcio Jiménez Savedra, Clarinete/ Francisco Jiménez Saavedra, Flauta/ Manuel Pérez Ruiz “el Cartonero” Trombón/ Manuel Jiménez Berchez “el Sombrerero” Bombo/ Francisco Cáliz Pérez “el Cali” Saxo Alto/ Manuel Albalá Jiménez “Colín” Clarinete/ Rafael Albalá Jiménez “Colín” Clarinete/ Federico Galisteo Alzuvidet, Clarinete/ Francisco López “Batata” Clarinete/ José Luque Zurera “ Pepillo del Horno” Trompeta/ Rafael Jiménez Ruiz “Caracol” Fiscorno/ Rafael García “Atólito” Trompeta/.   

La nueva banda fue uno de los atractivos más destacados del programa de festejos de ese año, amenizando la feria con conciertos, dianas, y desfilando en la cabalgata tras la carroza de las damas y coches engalanados que abrieron las tradicionales fiestas. Se hizo así realidad uno de los muchos  proyectos que afrontó la Corporación presidida por Vicente Romero, alcalde que alentó esta nueva reorganización de la banda municipal de  música de Aguilar.

La Muerte de Eugenio Lloret abre un Tiempo Nuevo

La conclusión de la guerra el Sábado de Ramos 1 de abril de 1939 coincidió con la víspera de Semana Santa, festividad en la que la banda jugaba un papel destacado con el acompañamiento de las procesiones, especialmente la del Santo Sepulcro que era la de obligada asistencia para la Corporación municipal. Las actas capitulares reflejan que, efectivamente, para esa fecha ya estaba reorganizada la banda de música y había participado en el desfile de la noche del Viernes Santo. El Ayuntamiento dispuso se librase del Presupuesto las cuantías necesarias para abonar la nómina de los músicos y la reorganización de la banda. En abril de 1939 se adquirió en la casa Rukel de Córdoba el material para los instrumentos de la banda por valor de 32 pesetas, lo que verifica que para esa fecha  ya estaba restablecida su continuidad.

Opinamos que el funcionamiento de la entidad a partir de ese momento se regularizaría coincidiendo con el calendario de actuaciones en las fiestas y en las temporadas de conciertos. El 11 de noviembre de 1939 el maestro Eugenio Lloret solicitaba al Ayuntamiento el reconocimiento del segundo quinquenio de su estancia en Aguilar, lo que acredita que llevaba 10 años afincado en el pueblo. 

La prestación de servicios de Eugenio Lloret como director de la banda se prolongaría poco tiempo más, ya que algunos meses después, el 8 de mayo de 1940, fallecía en su domicilio de la calle Cerrillo. La noticia fue recibida en el Ayuntamiento con pesar:

Terminado el despacho ordinario el señor alcalde dio cuenta a la comisión del fallecimiento del señor director de la banda municipal de música don Eugenio Lloret García, ocurrido en la madrugada del día de hoy. Hizo un elogio cumplido del finado, expresando el sentimiento que a la Corporación le había producido su muerte, y proponiendo que así se comunique a la familia, y que a su vez se ceda gratuitamente y con carácter de perpetua la Bobadilla del cementerio donde sean inhumados los restos del señor LLoret, acuerdos que la comisión aceptó por resolución unánime.          

Estas circunstancias agravaron una realidad que no fue fácil superar. La difícil situación socio-económica que atravesaba la localidad como consecuencia de los años bélicos padecidos mermó considerablemente las arcas municipales. La continuidad de la banda dependía en gran medida de la existencia del director, por lo que hubo que habilitar una solución transitoria hasta tanto se cubriese nuevamente la plaza con la correspondiente convocatoria a nivel Nacional. 

Durante la interinidad estuvo al frente de la banda uno de los miembros más aventajados de la misma: Manuel Jiménez Ruiz. Se trataba de un notable y joven músico, formado inicialmente por el maestro Lloret, que había enriquecido y perfeccionado los conocimientos musicales con su paso por el ejército, donde alcanzó el cargo de Suboficial en la banda del regimiento. Su exquisita formación e innatas cualidades le llevaron a componer numerosas obras en varios estilos (marchas procesionales, pasodobles, villancicos) etc. Formó parte también, como era habitual en muchos miembros de la banda, de otras entidades o grupos de música de la localidad, como eran los centros filarmónicos o estudiantinas pertenecientes a distintas asociaciones culturales y sociales.

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