Contemplar viejas y añejas fotografías como esta refresca los recuerdos anclados en la década de los noventa del pasado siglo XX, años en los que el almanaque marcaba aún el día 5 de agosto como víspera de la Feria Real que acontecía de forma inexcusable del 6 al 9 del citado mes. Una fiesta que tenía y tiene su epicentro en el Recinto del Castillo, a donde acudían locales y foráneos para vivir intensamente los días feriados de Aguilar.

Eran tiempos de la incipiente democracia en los que la popular celebración había experimentado una metamorfosis que le hizo recuperar el carácter popular y abierto que había perdido, así como una diversificación de actividades musicales de gran nivel que la convirtieron en un referente de la comarca.

 El real de la feria se iluminaba entonces con los arcos de bombillas que poseía el propio Ayuntamiento; las casetas de baile y las casetas de pollos y las de turrón y las churrerías constituían uno de los atractivos más empíricos de la ancestral celebración. Fueron otros tiempos en los que, como en cada época, los niños y jóvenes de la década de los noventa vivieron intensamente una feria que se mantiene viva en la memoria de quienes superan ya en edad el medio siglo de vida.

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Entradas relacionadas

Imágenes Vividas (805)

La moda constituye sin duda un indicador a la hora de datar cualquier fotografía antigua, permitiendonos fecharlar al identificar la estética que presenta las vestimentas de las personas fotografíadas. Así,

Imagenes Vividas (804)

Era una gran epopeya veraniega de los pueblos de interior viajar a las playas de Málaga en los setenta. Para los vecinos de los municipios de la Campiña o la

Imágenes Vividas (803)

Durante la década de 1980, el fútbol en Aguilar de la Frontera vivió una etapa especialmente dinámica en el ámbito aficionado y juvenil. Más allá de las competiciones oficiales del

Imágenes Vividas (802)

Los paisajes detenidos en el tiempo: la memoria viva de la fotografía antigua Las fotografías de época poseen una cualidad única: no solo capturan un instante, sino que conservan paisajes