¿Por qué el PSOE no quiere un Teatro para Aguilar?

No, no…y no. Estas han sido las respuestas dadas por los concejales socialistas a cada uno de los acuerdos que el Pleno municipal ha tomado en los últimos cuatro años para construir el Teatro de Aguilar. Dijeron no a la propuesta de incluir su financiación en el programa de Planes Provinciales, con 300.000 euros; dijeron no a la incorporación de 1.500.000 euros de remanentes; y han vuelto a decir no cuando se ha aprobado destinar 800.000 euros más para la financiación de este proyecto, cuyo coste final se prevé que esté en torno a los 3.000.000 millones de euros, por lo que ya se cuenta con 2.6000.000 euros que avalan que Aguilar tendrá pronto su Teatro.

Incongruente postura que el PSOE justifica diciendo que no es prioritario para este pueblo el contar con un Teatro, o que ellos ven mejor techar la caseta municipal. Por suerte, hay un gobierno municipal que sí ve preciso que los aguilarenses podamos disfrutar de un servicio y espacio cultural como lo tienen los demás pueblos de la comarca, y, además, así lo está demandado la mayoría de vecinos y vecinas de la localidad.

No se entiende la sinrazón que los del Llano de la Cruz mantienen con este proyecto, aunque sí podría explicarse si consideramos la trayectoria e incidencia tan negativa que han tenido los gobernantes del PSOE en todas las acciones puestas en marcha para la construcción del Teatro.

De todos es conocido que el añorado Teatro Español se levantó en el Arrezuzar por el alcalde Vicente Romero en los años veinte del pasado siglo, con el nombre de Teatro Alfonso XIII, y que respondía a una propiedad privada, condición que mantuvo durante las cuatro décadas que estuvo en uso. Tal fue el apego de la población a este edificio que se convirtió en un espacio identitario para las siguientes generaciones de aguilarenses.

Tras su cierre, el inmueble fue adquirido en los años setenta por una empresa constructora (Andrés Cruz), con la intención de edificar viviendas en su solar. Sin embargo, el entonces alcalde Juan José Poyato, para evitar el derribo del emblemático edificio consiguió permutarlo a cambio de ceder a la referida constructora los terrenos del antiguo parvulario situado en el camino Atajadillo (final de la calle Moriles), acuerdo que se cerró con el pago, además, de 2 millones de pesetas por el local que daba acceso al Teatro desde el Llano de la Cruz.

De esta forma, en 1980 el Teatro Español pasó a ser municipal, lo que evitó su derribo, y, sobre todo, permitió gestionar su restauración. Sería otro avispado alcalde comunista, Manuel Espinosa Navarro, quien alcanzaría la financiación para restaurarlo, y lo hizo con el apoyo inconmensurable de aguilarenses que se encontraban muy bien posicionados en el entonces Ministerio de Cultura (Madrid).

Así, el Teatro de Aguilar fue uno de los tres proyectos de restauración que asignaron a la provincia de Córdoba en el programa de Recuperación de Espacios Escénicos que el Gobierno promovió con motivo de la Expo 92.  El proyecto fue redactado por uno de los mejores arquitectos de Sevilla y dotado económicamente en su totalidad, restando solo que el Ayuntamiento modificase puntualmente las Normas Subsidiarias para que se expropiasen los terrenos necesarios y realizar el acceso al Coliseo por un molino de la calle la Rosa (aun no existía la actual urbanización del Teatro Español)

Pero he aquí que en 1987 gana el PSOE con mayoría absoluta las elecciones municipales, y todo lo avanzado se va al traste porque no realizan la modificación del Planeamiento urbanístico (cuestión administrativa que podría haberse resuelto en pocos meses), y Aguilar perdió así la mejor oportunidad que pudo soñar para restaurar, sin coste alguno para el pueblo, el antiguo Teatro Español.

El PSOE mantuvo la alcaldía hasta 1995 y nada se hizo al respecto, y el edificio se fue deteriorando por días. En 1995 gana de nuevo las elecciones Carmen Flores con IU, y, a pesar de la ruina económica que lastraba al Ayuntamiento, se gestiona nuevamente la recuperación del Teatro, tratando con la entonces ministra de Cultura, Carmen Calvo, la intervención del Ministerio en la restauración, dándose los primeros pasos con ese fin.

Pero en el 2003 vuelve de nuevo el PSOE a la alcaldía y Carmen Calvo justifica su negativa indicándoles que con la inauguración del edificio de los Desamparados ya había cumplido su compromiso con Aguilar; por lo que no aportaría nada para la restauración del Teatro. Desde el 2003 al 2019 que gobierna el PSOE, solo se dan “pasitos para atrás” en este proyecto, ya que lo que hicieron fue derribar el edificio para recalificar el solar resultante, impidiendo así que en él se pudiese ubicar ya el Teatro.

Hace ahora cuatro años, Carmen Flores iniciaba de nuevo la batalla para construir el Teatro de Aguilar, y lo hace afrontando un desafío muy complejo, ya que ni siquiera lo básico: como era contar con el terreno donde levantarlo, estaba resuelto por los socialistas, pues la antigua Residencia de Ancianos -lugar que el PSOE designó para levantar en él el Teatro- pertenecía también a la congregación de monjas que regentaron el Asilo y al obispado de Córdoba que se había inmatriculado recientemente gran parte del edificio. 

Conseguir comprar esas partes ha sido toda una odisea administrativa que solo la pericia y capacidad de gestión de la alcaldesa podía alcanzar en el menor tiempo posible, pues, hasta que no se contase con la totalidad de la propiedad del terreno no se podía encargar la redacción del proyecto al SAU (este ya está concluido y cuenta con el visto bueno de Cultura). Por eso, lo más perentorio ahora es buscar la financiación que permita realizar una obra de tal envergadura en el menor tiempo posible.

Y todo esto sin el más mínimo apoyo del PSOE, UPOA y PP. Tan solo Antonio Zurera ha variado su voto en el último Pleno y ha aprobado sumar los 800.000 euros a las cantidades que ya estaban predestinadas para financiar la construcción.

Pero lo del PSOE y el Teatro no tiene remedio. El no rotundo que han dado a todas y cada una de las iniciativas que se han puesto en marcha para alcanzar un anhelo compartido por tantos vecinos y vecinas, solo denota la demagogia que encerraba cada palabra que los socialistas han manifestado de querer que Aguilar cuente con un Teatro.

Ellos, socialistas de pro, al salir electos creen que han alcanzado toda la sabiduría necesaria para ejercer su cargo, y así les va, y así les va a ir. Pues nada que sigan igual, porque los demás seguimos pensando lo mismo que antes de esa votación, y es que Aguilar sí necesita y se merece un Teatro.

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