La Barbería Antigua del Llano de la Cruz y el Barbero “El Mellizo”

En el corazón del Llano de la Cruz, un pequeño paseo cargado de historia y tradiciones, existió durante décadas un lugar que fue mucho más que una simple barbería. Era el punto de encuentro de generaciones enteras: la barbería antigua regentada por “El Mellizo”. Su verdadero nombre casi no importa, pues todo el mundo lo conocía y conoce simplemente por el apodo, originado por haber nacido en un parto doble de su madre.

Desde finales de los años 60, esta barbería, construida con paredes de azulejos blancos y cal blanca,  recibía a hombres de todas las edades. El sonido del barbero afilando su navaja en la correa de cuero, el aroma de la colonia antigua y el murmullo de las conversaciones locales formaban el ambiente único del lugar. Allí se hablaba de todo: desde las cosechas hasta las noticias del pueblo y, por supuesto, los inevitables rumores.

“El Mellizo” era y es un hombre serio pero parlanchin, de manos firmes y mirada tranquila. Su destreza con la navaja era conocida en todo el Llano. No usaba máquinas eléctricas: su corte tradicional a tijera y navaja era su sello. Sus clientes confiaban en su precisión, pero también en su discreción. No era hombre de alardeos, y cuando contaba algo, todos escuchaban.

El mobiliario de la barbería era sencillo: varias sillas, un gran espejo ligeramente picado por el tiempo y una repisa de madera donde descansaban sus herramientas, cuidadosamente alineadas. En un rincón de la pared colgaba un gran almanaque del año y la jaula del pájaro que por las tardes colocaba en la puerta del establecimiento.

Con el tiempo, “El Mellizo” se convirtió en una figura respetada, casi mítica. Se mantuvo en su lugar de trabajo hasta la jubilación, sin ceder jamás a las modas modernas. Su barbería cerró definitivamente cuando él ya no pudo sostener la navaja con firmeza. Desde entonces, el local permanece cerrado, como si esperara su regreso. Él, ya muy mayor, lo visita en algunas ocasiones, y verlo sentado en la puerta de la barbería es como retroceder en el tiempo a ese ayer que ya se fue.

Hoy, la barbería antigua del Llano de la Cruz es parte del recuerdo colectivo. Aunque la puerta permanece cerrada, muchos aún pasan frente a ella y recuerdan al barbero ocurrente y preciso que, bajo el apodo de “El Mellizo”, dejó su huella en la memoria del barrio y del pueblo.

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